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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

CANARIAS: Granadilla y el ‘Calanismo’, la burocracia que devora fuel en Tenerife - por Gara Vega H.

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Puerto de Granadilla.

CANARIAS:

Granadilla y el ‘Calanismo’, la burocracia que devora fuel en Tenerife

Gara Vega

H. CANARY MARITIME

En el puerto de Granadilla, un motor no duerme. El Petrojarl 1, con su gigante de hierro rugiendo día y noche, sigue sin conectarse al cable eléctrico del puerto. Y detrás de esta obstinación se encuentra Sebastián Calani Hotopf, el director de operaciones con máster en afectividad y sexualidad en Puertos de Tenerife, que parece creer que los barcos son familias que necesitan disciplina moral más que eficiencia energética.

El resultado es brutal y concreto. Mantener un motor marino encendido 24 horas significa consumir entre 10.000 y 12.000 litros de fuel pesado por día, según cálculos portuarios de consumo medio de generadores de buques de este tamaño. Cada litro, a unos 1,20 euros, se traduce en más de 12.000 euros diarios en combustible solo para mantener ruido y calor. Y eso sin contar el desgaste acelerado de la maquinaria, revisiones anticipadas y riesgo de averías que encarecen aún más la operación.

El aire del puerto no es un escape inocente. Las emisiones de CO₂ superan 30 toneladas diarias, a lo que se suman NOx y partículas que afectan a trabajadores, estibadores y vecinos. La contaminación acústica es un martillo constante: 80 decibelios al borde del muelle, suficiente para interrumpir conversaciones, afectar la concentración y convertir cualquier despacho en un campo de batalla sónico.

Las consignatarias de Las Palmas, que conocen el lenguaje del dinero y el sudor, miran con incredulidad. “Si conectara a tierra, el buque podría apagar su motor, ahorrar combustible, emisiones y costes, y hasta reducir riesgos para los trabajadores”, susurran, conscientes de que cada hora de motor encendido es una multa invisible al sentido común.

Pero Calani parece ciego a todo eso que mandaron para allá el buque no salen de su asombro. Su obsesión por un concepto abstracto de “pureza portuaria” y su afán de control lo llevan a castigar a los barcos con burocracia y ruido. En vez de incentivar eficiencia, protege un ritual absurdo que convierte el puerto de Granadilla en un cementerio de emisiones, costes y paciencia.

La ironía es cruel: un experto en afectividad y orientación familiar que no muestra afecto alguno hacia el puerto que regula. Que no entiende que el verdadero amor por Granadilla sería permitir que los buques atraquen, los trabajadores respiren y el comercio fluya, en lugar de quemar miles de litros de fuel por capricho. Porque al final, cuando el motor sigue rugiendo y los costes se disparan, queda claro que en Granadilla no hay familia que valga: solo hay números que lloran, aire que duele y un mar que observa impotente.

Gracias a Gara Vega, CANARY MARITIME y a la colaboración de Pedro Anatael Meneses

https://www.canarymaritime.com/granadilla-y-el-canalismo-la-burocracia-que-devora-fuel-en-tenerife/

CANARY MARITIME Republicado bajo los criterios de Uso Justo de la UE
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