CANARIAS: Residencia de Mayores La Dehesa ¿Centro Residencial o Centro de Reclusión? Cabildo de La Palma, poder, competencias, obligaciones, derechos y piedad – por Ajó Tedote
CANARIAS:
Residencia de Mayores La Dehesa ¿Centro Residencial o Centro de Reclusión?
Cabildo de La Palma, poder, competencias, obligaciones, derechos y piedad Ajó Tedote *
Sin derecho y sin piedad
La Residencia de Mayores La Dehesa, en Santa Cruz de La Palma, oficialmente nombrada “Centro Residencial La Dehesa” está instalada en un edificio de los años 70 del siglo pasado, con excelente calidad estructural. En las plantas segunda y tercera vive una veintena de personas usuarias, con diferentes grados de dependencia o no, pero todas sin problemas de movilidad. Las condiciones de alojamiento de estas personas son aceptables, y la atención y cuidados son muy buenas, gracias a la dedicación y profesionalidad del personal, a todos los niveles.
Entiéndanme: esta gente no es feliz por estar en una residencia. Preferirían una vivienda, como es su derecho constitucional. Pero, dentro de sus particulares desgracias, de estado físico, de salud, emocionales, familiares, económicas, estas personas han encontrado, gracias al Cabildo, un espacio, aunque austero, digno, cómodo, suficiente. Y esa dignidad es precisamente lo que ahora ese mismo Cabildo, en una decisión que toma violentando sus propias normas, quiere arrebatarles.
Resulta triste tener que recordarle al Cabildo que estas personas no son delincuentes, el Centro no es una penitenciaría ni un reformatorio y su colectivo usuario tiene derechos, algunos de los cuales, nótese, declarados por el propio Cabildo en el Reglamento de Régimen Interno. Las competencias del Cabildo tienen sus limitaciones y no incluyen poder sobre la vida y derechos de la gente.
El Cabildo de La Palma se propone reformar esas dos plantas, de manera precipitada y muy poco coherente, lo cual plantea dos serios problemas.
En primer lugar, la reubicación temporal de esas dos decenas de personas. En principio, el Cabildo pretendió enviarlas al Hospital de Dolores, en condiciones inadmisibles. Ante la unánime oposición al traslado, ahora parece -no se informa nada en concreto- que a la mayoría las distribuirán en las otras dos plantas del propio centro, alojándolas de mala manera. Pero insiste el Cabildo en mandar a dos de estas personas al Hospital de Dolores. Vaya. Quieren sacar a dos de las tres representantes de residentes,dejando a la Junta de Coordinación del Centro sin capacidad de acción. Casualidades de la vida. Desde luego, las dos personas a las que parece -no han recibido ninguna notificación en firme- que se quiere lanzar, se niegan rotundamente a ello.
Y, todavía más grave, si cabe, es cómo quedarían esas dos plantas de La Dehesa, después de la reforma. Las informaciones, vagas, sin detalles, indican que serán habitaciones minúsculas, sin sitio para que sus ocupantes guarden sus efectos personales, sus enseres y su ropa.
Sin duda lo peor del asunto, porque refleja un talante del Cabildo, son las formas. El Reglamento de Régimen Interno de la Residencia de Mayores, aprobado por el propio Cabildo, reconoce expresamente el derecho de las personas residentes a “participar en la gestión del Centro” y a “intervenir en el proceso de toma de decisiones que afecten a sus vidas”. Esto no se ha respetado, como, por cierto, viene siendo costumbre.
Gracias al Cabildo unas personas mayores sin recursos habían obtenido un espacio decoroso para vivir. Ahora, ese mismo Cabildo pretende arrebatarles sus derechos para obligarlas a pasar sus últimos años arrinconadas en celdas pequeñas, en condiciones peores que un convento o una cárcel. Da terror pensar en qué decisiones estará el Cabildo pensando tomar con respecto a las otras personas usuarias, las que sufren problemas de movilidad o mentales, las que están en las plantas 4ª y 5ª de la Residencia. Todo ello, hay que decirlo, en momentos de floreciente situación económica, cuando España y Canarias reciben descomunales cantidades de turismo que -se dice- dejan montones de dinero. Las personas mayores y dependientes sin recursos no pueden participar de esa riqueza.
El Cabildo toma una decisión inexplicablemente cruel que sin remedio conduce a la reflexión de que es exponente de una actitud oficial de indiferencia del Cabildo hacia los problemas de la gente. Toda la gente.
Las personas perjudicadas por una inhumana decisión tomada de manera irregular han pedido varias veces al Presidente del Cabildo de La Palma que las reciba para exponerle sus razones. El Presidente se niega sistemáticamente a ello.
El Presidente del Cabildo de La Palma parece pensar que el tiempo arreglará el desaguisado. Se equivoca
A la luz de sus propias normas, el Cabildo no tiene derecho a tomar esta decisión de la manera en que lo ha hecho. A la luz de la lógica, parece que el Cabildo tampoco tiene piedad.
El Cabildo tiene el poder, pero no tiene la razón ni el derecho. Es probable que, al final, el Cabildo se imponga. Le llaman democracia.
* Ajó Tedote es el nombrete de una de las personas afectadas