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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El escándalo de la retención y retirada masiva de menores en España salta las fronteras DENIPER - ACAMPADA REVINDICATIVA LOLO DORTA / Los niños robados y los que no abandonan Omelas - por Eloy Cuadra

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El escándalo de la retención y retirada masiva de menores en España salta las fronteras

DENIPER

ACAMPADA REVINDICATIVA LOLO DORTA


Lo que empezó como un caso escandaloso con un menor de cinco años retirado de manera dramática a su madre en Tenerife, y prosiguió con la viralización en redes sociales de varias denuncias desde Canarias, nos ha traído a Deniper y a la AR Lolo Dorta numerosos casos de abusos similares en otras muchas comunidades de España, que vamos gestionando y asesorando en la medida que podemos.  En este punto del asunto, observamos una gran cantidad de casos que afectan a madres extranjeras, madres jóvenes, madres solas de países de América Latina o madres racializadas, lo que podría apuntar un componente de racismo y xenofobia añadido, además de la aporofobia habitual sobre familias pobres o humildes, con mayor incidencia en Canarias por tener un 35% de población en riesgo de exclusión social.  

Como muestra de lo que denunciamos el vídeo que adjuntamos, que nos remite una madre colombiana que tuvo que salir huyendo de España para evitar que le quitaran a sus dos hijas, habiéndosele retirado ya un tercer hijo previamente. 

Vaya pues por delante esta denuncia sobre algo que está ocurriendo en España y se silencia desde la mayoría de medios y agentes sociales y políticos. Y vaya también para adelante una Campaña de Denuncia que abrimos hoy, invitando a madres, padres o familias afectadas a que nos remitan su vídeo corto, si prefieren ocultando su rostro o de espaldas para evitar represalias, con una pequeña frase del tipo: 

"Yo soy madre/padre/abuela de tal país y me retiraron a mis hijos/nietos en España"

"Yo soy madre de tal raza y me retiraron..."

"Yo soy madre precaria y me retiraron..."   

"Yo soy madre soltera y me retiraron..." 

A ver si así, haciendo públicas imágenes de personas y sufrimientos reales esta sociedad anestesiada y confundida empieza a darse cuenta de lo que pasa con los menores en España. 

 

REUNIÓN CON CONSEJERA DE BIENESTAR SOCIAL: 

martes 21 a las 09.00 horas, en el Edificio El Cabo en Santa Cruz de Tenerife.

Después de haber pasado más de un mes desde que solicitáramos la reunión, la Consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias nos recibe para tratar este grave asunto. Será este martes 21 a las 9 de la mañana en la sede de la Consejería en Santa Cruz de Tenerife. Allí, representantes de la AR Lolo Dorta y de Deniper en unión de algunas madres y familias afectadas trasladaremos a la señora Consejera, como máxima responsable de los menores en Canarias, lo que está ocurriendo con tantos menores canarios y residentes en las islas, con denuncias concretas y propuestas de mejora que esperamos sean tenidas en cuenta por la señora Consejera.

RUEDA DE PRENSA: 

martes 21 a las 11.00 horas, en la puerta del Edificio El Cabo en Santa Cruz de Tenerife.

Los medios de comunicación, que hasta la fecha se han mostrado -la mayoría- reacios a informar sobre este grave asunto, tendrán este martes 21 una nueva oportunidad de informar, en la rueda de prensa que daremos a la salida de la reunión en la puerta de la Consejería, para tratar lo acontecido en la reunión y todo lo que viene sucediendo en torno a los menores en España, incluida la campaña que abrimos hoy.

https://mail.google.com/mail/u/1?ui=2&ik=cf0394dc24&attid=0.1&permmsgid=msg-f:1821766326198279658&th=194836d250d11dea&view=att&disp=inline&realattid=f_m64w0ggv0&zw

Un 20 de enero, en Santa Cruz de Tenerife. 

DENIPER ACAMPADA LOLO DORTA
DENIPER ACAMPADA LOLO DORTA

 

Los niños robados y los que no abandonan Omelas

Eloy Cuadra

escritor y activista social

 

Los que me siguen saben que algunos llevamos un tiempo metidos con el asunto de los menores que retiran a sus familias en Canarias, y últimamente con los de toda España. A poco que hayan prestado atención al asunto sabrán también que lo estamos calificando con razón de escándalo, de drama humanitario, de abusos de poder sin precedentes, de robos y secuestros institucionales o de violencia sistémica generalizada, y con todo, creo que no estamos haciendo justicia con lo que está ocurriendo de manera sistemática desde hace tantos años. Familias pobres, humildes, con pocos estudios, madres solteras, jóvenes, o no tan jóvenes, víctimas de violencia de género (doble castigo), o extranjeras de terceros países, de Sudamérica o de otros del Tercer y el Segundo Mundo, o madres racializadas, es lo que nos hemos encontrado mayoritariamente, mujeres expuestas, indefensas ante un sistema todopoderoso que se aprovecha de sus debilidades y de su credulidad para decidir sobre la vida y el destino de los niños sin necesidad de preguntarle a un juez. Todavía intento buscarle una explicación a esta salvajada cruel, "¿por qué les resulta tan fácil quitar niños?", se preguntaba entre lágrimas una abuela ecuatoriana a la que atendí el otro día. Quiero pensar que es una especie de filosofía soportada sobre el mantra "del interés superior del menor". Los funcionarios de los entes públicos se imbuyen así de una responsabilidad que les obliga a proteger a los menores a toda costa, y, por este camino, a menudo cargados de prejuicios, dan por hecho que la madre y el padre están invalidados para criar bien a sus hijos, porque han visto una carencia o dos, olvidando el vínculo amoroso imprescindible y el daño incalculable e irreparable que causan al separarlos, cuando lo que a los niños les espera muchas veces son centros de menores insalubres y fríos hasta los 18 años. Curioso porque hablando de esto con mi madre el otro día, ella me decía que también yo podría haber sido un niño robado, de haber nacido en España, porque allá donde fui a nacer mi padre era extranjero de un país pobre, padre y madre eran pobres, no pasaban de los 20 años, y no estaban ni casados. Pero no hablo ya solo de lo que sucede en Canarias porque desde hace una semana me escriben madres y abuelas desde toda España, y también desde el extranjero algunas, a donde han huido desesperadas para evitar que le quiten también al resto de hijos. Y a pesar de que llevo más de veinte años en el activismo social y he visto barbaridades que muchos ni imaginan, con cada caso nuevo al que accedo las mismas frases en respuesta me salen: "no me lo puedo creer", "¿cómo puede suceder esto?", "¡qué barbaridad!", "¡qué injusticia!", "lo siento mucho", "entiendo cómo te sientes". Imaginen pues, si yo estoy así, cómo creen que reaccionan los ciudadanos bienpensantes cuando leen o escuchan algo de esto.    

Sólo una vez en esos veinte años de activismo me encontré con algo parecido y una reacción similar de no creer: cuando denunciamos el abandono y los malos tratos continuados que sufrían muchos ancianos en los centros de mayores. Aquello también me dejó impactado y tampoco entonces hubo respuesta de los medios de comunicación mayoritarios, después vino el covid y muchos ancianos murieron en los centros, pero ya era demasiado tarde para denunciar nada. Supongo que entonces no tenía herramientas suficientes para entender lo que estaba pasando, hoy un poco más viejo comienzo a entenderlo. Y es que no se le puede decir a la gente normal que el sistema entero está podrido, porque no lo aceptarán nunca. Se produce en estos casos una disonancia cognitiva, la confianza mayor o menor que cualquier ciudadano ha tenido siempre en el sistema, en sus instituciones, en sus administraciones o en sus políticos, choca de frente con la idea de que todo esté corrompido y no haya un mínimo de alma ni de corazón ahí dentro, y ese choque genera una negación. No se cree, no es posible que esté sucediendo eso, y es entonces cuando buscan una explicación alternativa menos destructiva, una que se acomode mejor a su idea preconcebida del mundo, después de todo, es que ya no hay más mundo alternativo, solo hay este capitalismo salvaje. No es como antes, antes  de 1989, entonces todavía había otra manera de entender las relaciones de poder, pero el muro cayó.  Y así caen también las explicaciones fáciles: "no será para tanto", "hay mucho trabajadores sociales honrados", "hay cada madre por ahí", "se ponen a parir chiquillos y se creen que se cuidan solos", o también otras explicaciones más retorcidas, "esos son fanáticos que quieren hacer daño al gobierno", "son conspiranoicos de ultraderecha, de la agenda 2030". En definitiva, se trata de buscar y encontrar cualquier explicación que salve al sistema, para que el ciudadano bienpensante pueda seguir creyendo que vive en el mejor de los mundos posibles, del que seguirá participando, a pesar de todo lo malo que pueda tener.   

En este punto de mi reflexión y de mi estado de ánimo, últimamente no para de venirme a la cabeza un relato corto que leí hace tiempo y recomiendo, "Los que abandonan Omelas" de Ursula K. Le Guin. Si lo conocen y lo han leído sabrán que se trata de una idílica ciudad donde todos son felices y prósperos, a costa de un horrible precio. La felicidad, la armonía, la belleza y la prosperidad de sus gentes es posible porque en una oscura cueva de los inframundos de la ciudad hay un niño encarcelado, famélico, miserable y sufriente, y así deberá ser hasta el fin de sus días, esa es la condición inamovible. Los habitantes de esa utópica ciudad saben de la existencia del niño sólo cuando son lo suficientemente adultos. Así, aunque la mayoría se escandalizan y disgustan al principio, también la mayoría deciden seguir viviendo en su burbuja feliz, aceptando que tenga que existir alguien que sufra para ello. La mayoría, pero no todos, algunos de sus habitantes, no pueden aceptar vivir en un lugar así a costa del sufrimiento de ese niño, y abandonan la idílica ciudad de Omelas rumbo hacia un afuera inhóspito e incierto. Y bueno, supongo que yo hace tiempo que abandoné Omelas, nuestra Omelas particular, con todos los matices que queramos ponerle. Pero si lo que queremos es cambiar este mundo bárbaro que nos condena, si lo que buscamos es que acabe ya esta locura de quitar niños a sus familias para encerrarlos en centros o entregarlos a familias ricas, hará falta que mucha más gente emprenda la marcha de Omelas. ¿Hacia dónde?, aún no lo sabemos, pero estamos en camino, la empatía nos guía.

 

ELOY CUADRA  ELOY CUADRA Gracias a Eloy Cuadra. Publicado originalmente en el blog del autor, VERSUS SISTEMA
Gracias a Eloy Cuadra. 

 

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