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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Estados Unidos cruza el Rubicón del Golfo: el agua, no el petróleo, es el verdadero premio -y la maldición-

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Estados Unidos cruza el Rubicón del Golfo: el agua, no el petróleo, es el verdadero premio -y la maldición- 

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Cientos de plantas desalinizadoras salpican la costa del Golfo Pérsico, poniendo en riesgo el agua para millones de personas en la escalada de la guerra contra Irán.

 

Golfo frágil

Un ataque estadounidense contra una planta desalinizadora en la isla iraní de Qeshm ha dejado sin agua a 30 aldeas, sentando un peligroso precedente.

Casi el 44% de la capacidad mundial de desalinización se concentra en los seis estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Sin las plantas, las grandes ciudades no pueden sobrevivir:

Kuwait: la desalinización proporciona aproximadamente el 90% del agua potable.

Bahréin: aproximadamente el 90%

Omán: aproximadamente el 86%

Arabia Saudita: alrededor del 70%

Emiratos Árabes Unidos: 40%

Un cable estadounidense de 2008 publicado por WikiLeaks advertía que una sola planta desalinizadora proporcionaba más del 90% del agua de Riad, y que la ciudad tendría que ser evacuada en una semana si resultaba destruida.

 

De líneas rojas a catástrofe humanitaria

Una vez que un bando ataca la infraestructura hídrica, se cruza el punto de no retorno y otros pueden seguir el mismo camino, advierte Kaveh Madani, director de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud.

Los ataques contra las plantas desalinizadoras pueden ser tan peligrosos como los dirigidos contra los sistemas de combustible, las refinerías de petróleo o las instalaciones nucleares, advierten los expertos.

La amenaza va más allá de la acción militar directa, informa la revista Foreign Policy: cortar el suministro de energía, combustible, transporte, comunicaciones o productos químicos podría provocar que el agua potable se agote sin que se bombardee una sola planta.

El sabotaje, los ciberataques y la contaminación podrían dañar la infraestructura hídrica.

Los sistemas de agua fallan como redes, no en sitios aislados.

El bombeo falla y la cloración se vuelve errática.

El tratamiento de aguas residuales se deteriora.

Los hospitales pierden un suministro fiable de agua estéril.

La gente comienza a almacenar agua insalubre de forma insegura.

Estalla una crisis humanitaria.

¿Apocalipsis en el Golfo? 

Los ataques estadounidenses contra las plantas desalinizadoras iraníes no pondrán al país de rodillas.

Irán cuenta con unas 75 plantas desalinizadoras, pero solo suministran el 3% del agua potable total; la mayor parte proviene de ríos, represas y pozos profundos.

En lugar de un colapso iraní, Estados Unidos e Israel podrían ver pronto un Golfo Pérsico desolado si la guerra interrumpe el frágil sistema hídrico de la región.

Guerra entre EE. UU., Israel e Irán |

Gracias a @geopolitics_prime y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

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