CHINA: El éxito de China es su exitosa conversión en un "Estado de ingenieros" - por Joaquín Rábago
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El éxito de China es su exitosa conversión en un "Estado de ingenieros"
Joaquín Rábago
Una parte importante del éxito de China es su rápida y exitosa conversión en un “Estado de ingenieros”, explica el economista de ese país Dan Wang, que investiga actualmente en la universidad californiana de Stanford.
El sistema se ha adecuado muy bien en las últimas décadas a las necesidades de sus ciudadanos, que tienen la impresión de que sus vidas han mejorado en muchos sentidos”, afirma Wang en declaraciones al semanario alemán Der Spiegel.
“Basta pensar en la metrópoli de Shanghái, con sus 26 millones de habitantes, donde se están construyendo sólo en este año 120 parques” y en la que, si hace cuarenta años no había ningún ferrocarril subterráneo, hoy tiene la mayor red del mundo.
Son todas ellas obras públicas, de las que se beneficia todo el mundo, explica el experto chino, según el cual en las elites políticas chinas hay muchos ingenieros que “no resisten la tentación de gobernar la sociedad como si fuese una máquina”.
Y cita como ejemplos “la brutal política de hijo único por pareja, los confinamientos durante la pandemia, los campos de trabajos forzados de Sinkiang o el intento de asimilar al Tíbet”, todo lo cual califica de “muy problemático”.
Pero, añade, “las democracias liberales deben demostrar que son capaces de realizar proyectos que quieren los ciudadanos”.
Wang critica los excesos del Estado de derecho en Norteamérica, donde la gente con mucho dinero presenta demandas por todo y los procesos duran tanto tiempo que los abogados pueden convencer al juez de lo que sea.
El economista chino, que ha publicado en inglés el libro “Breakneck: China´s Quest to Engineer Future”, Ed. W.W. Norton & Company, no cree que la digitalización y la tecnología lo puedan todo.
“Sólo con digitalización no se pueden construir nuevas casas o instalaciones solares. EEUU tiene toda una serie de tecnovisionarios a quienes desgraciadamente no interesa nada la legitimidad democrática”.
“Pero ésta es necesaria para poder ejecutar los proyectos en un sistema democrático. Para funcionar bien, señala Wang, un gobierno necesita resolver los problemas que preocupan a los electores como la vivienda, el coste de la vida o las infraestructuras.
En su opinión, el presidente de EEUU, Donald Trump, lleva a cabo desde hace tiempo “una política industrial activa. Y así ha convertido prácticamente al fabricante de semiconductores Intel en una empresa estatal”.
Trump trata de impulsar ese tipo de política, afirma Wang, según el cual “se ha quebrado el consenso en torno a la globalización que existía en los años noventa”.
“Puede haber todavía un par de personas que siguen pensando que el libre mercado es la solución. Pero no estoy siquiera seguro de que se lo crean The Economist o el Financial Times”.
Con todo, Wang dice no creer que Trump tenga un buen plan para hacer su país atractivo para la industria: desde el que el Presidente llamó “Liberation Day”, cuando anunció su política de aranceles, EEUU ha perdido más de 40.000 empleos industriales.
Sin contar a los cerca de medio millar de trabajadores, entre ellos 300 ciudadanos surcoreanos, despedidos por el Gobierno tras una redada en la fábrica de Hyundai y a los que se expulsó.
Eso está en contradicción, explica Wang, con lo que permitió a China convertirse en “un gigante tecnológico”. Pekín ha acogido desde hace ya tiempo a ingenieros extranjeros, lo mismo los de Volkswagen que los de Tesla.
Lo único que Pekín les pedía era construir los mejores productos y formar a los trabajadores chinos. “Trump apuesta, por el contrario, por los aranceles, que no es más que una receta del siglo XVII”, critica el economista chino.
“Trump, agrega Wang, es “una catástrofe para el Estado de derecho, lo que supone al mismo tiempo una amenaza para la posición global de EEUU”.
Y si ganó las elecciones, afirma, “fue porque muchos estadounidenses están descontentos con su nivel de vida. Desde hace años, abandonan frustrados las grandes ciudades gobernadas por los demócratas”.
Si algo reconoce al mismo tiempo Wang es que China va retrasada en los sectores que exigen combinar varias disciplinas científicas como el de los semiconductores, que “combina electrotécnica, química e informática”.
También tiene que trabajar aún mucho en aeronáutica, donde se acoplan la construcción de maquinaria, la aerodinámica y la ciencia de los materiales.
Pero “donde la ciencia está ya suficientemente desarrollada y se trata sobre todo de producir, de fabricar, los chinos van muy por delante de europeos y norteamericanos”, afirma.
Por ejemplo, en la producción de baterías para los automóviles eléctricos, desde el relleno hasta el sellado de las celdas”.
Wang, que estuvo el pasado verano en Europa, afirma que “China ha desindustrializado de modo sigiloso al viejo continente: desde el sector del automóvil hasta la construcción de maquinaria”.
Y al mismo tiempo, Estados Unidos hace sombra a Europa en otros sectores como el software, la biotecnología y las finanzas, explica.
Europa “está acosada desde todas partes”, lo que no excluye “la autocomplacencia”, critica Wan, según el cual en Alemania, por ejemplo tres cuartas partes de los millonarios “han heredado su fortuna en lugar de haberla construido ellos mismos”.