La guerra del Golfo Pérsico y los marinos mercantes - Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española
La guerra del Golfo Pérsico y los marinos mercantes
Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española
Los buques transportan cada año alrededor de 11.000 millones de toneladas de mercancías: energía, alimentos, minerales y productos elaborados como automóviles, televisores, ropa y un larguísimo etcétera.
El transporte marítimo constituye, por tanto, una infraestructura estratégica de primer orden, ya que sin él sería imposible abastecer a las economías modernas.
Diversos estudios señalan que, si el transporte marítimo se paralizara, la mitad del planeta moriría de frío y la otra mitad de hambre. Puede parecer una afirmación exagerada, pero refleja con bastante precisión la enorme dependencia que tiene el mundo de este sistema logístico. Además, se trata del medio de transporte más eficiente y más respetuoso con el medio ambiente por tonelada transportada, muy por encima del transporte terrestre o aéreo.
En el caso de España, según datos del Ente Público Puertos del Estado, durante el año 2025 se movieron por vía marítima 556,6 millones de toneladas de mercancías. Esta cifra se distribuye en 180,4 millones de toneladas de graneles líquidos, 81,9 millones de toneladas de graneles sólidos, 278,9 millones de toneladas de mercancía general y 15,4 millones de toneladas de pesca y avituallamiento interior.
A ello hay que añadir 18,6 millones de contenedores, 28,4 millones de pasajeros en régimen de transporte y 14,1 millones de pasajeros de cruceros. Todo este volumen de mercancías y personas fue transportado por 162.865 buques.
Sin embargo, detrás de estas cifras existe una realidad que rara vez aparece en los titulares: las personas que hacen posible este sistema, los marinos mercantes.
Desde el pasado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos han entrado en guerra contra Irán, con las imprevisibles consecuencias que todo conflicto armado genera. Sin entrar en las causas de esta guerra, sí resulta llamativo el tratamiento que están realizando los medios de comunicación y los analistas especializados.
La mayoría de los análisis se centran exclusivamente en las consecuencias económicas del conflicto: el posible cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, la alteración de las rutas marítimas y el aumento del precio del crudo y de los fletes.
Si el estrecho de Ormuz se cerrara, el crudo de los países de la zona no se podría exportar, además de las demás mercancías que necesitan los países del golfo Pérsico. Esta guerra también colabora a que el canal de Suez no sea un paso seguro y gran parte del tráfico marítimo se vería obligado a rodear África a través del Cabo de Buena Esperanza, en lugar de utilizar el mencionado Canal, lo que supondría un aumento significativo de los costes logísticos y del precio de las mercancías.
Pero en todos esos análisis falta un elemento fundamental: la vida de los marinos.
Los buques seguirán navegando, incluso en zonas de guerra. Y quienes estarán a bordo serán los marinos mercantes, que transportan la energía, los alimentos y los bienes que sostienen la economía mundial.