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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La guerra del Golfo Pérsico y los marinos mercantes - Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española

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La guerra del Golfo Pérsico y los marinos mercantes

Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española 

Los buques transportan cada año alrededor de 11.000 millones de toneladas de  mercancías: energía, alimentos, minerales y productos elaborados como automóviles,  televisores, ropa y un larguísimo etcétera. 

El transporte marítimo constituye, por tanto, una infraestructura estratégica de primer  orden, ya que sin él sería imposible abastecer a las economías modernas. 

Diversos estudios señalan que, si el transporte marítimo se paralizara, la mitad del  planeta moriría de frío y la otra mitad de hambre. Puede parecer una afirmación  exagerada, pero refleja con bastante precisión la enorme dependencia que tiene el  mundo de este sistema logístico. Además, se trata del medio de transporte más eficiente  y más respetuoso con el medio ambiente por tonelada transportada, muy por encima del  transporte terrestre o aéreo. 

En el caso de España, según datos del Ente Público Puertos del Estado, durante el año  2025 se movieron por vía marítima 556,6 millones de toneladas de mercancías. Esta  cifra se distribuye en 180,4 millones de toneladas de graneles líquidos, 81,9 millones de  toneladas de graneles sólidos, 278,9 millones de toneladas de mercancía general y 15,4  millones de toneladas de pesca y avituallamiento interior. 

A ello hay que añadir 18,6 millones de contenedores, 28,4 millones de pasajeros en  régimen de transporte y 14,1 millones de pasajeros de cruceros. Todo este volumen de  mercancías y personas fue transportado por 162.865 buques. 

Sin embargo, detrás de estas cifras existe una realidad que rara vez aparece en los  titulares: las personas que hacen posible este sistema, los marinos mercantes. 

Desde el pasado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos han entrado en guerra contra  Irán, con las imprevisibles consecuencias que todo conflicto armado genera. Sin entrar  en las causas de esta guerra, sí resulta llamativo el tratamiento que están realizando los  medios de comunicación y los analistas especializados. 

La mayoría de los análisis se centran exclusivamente en las consecuencias económicas  del conflicto: el posible cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita  aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, la alteración de las rutas marítimas y el  aumento del precio del crudo y de los fletes. 

Si el estrecho de Ormuz se cerrara, el crudo de los países de la zona no se podría  exportar, además de las demás mercancías que necesitan los países del golfo Pérsico.  Esta guerra también colabora a que el canal de Suez no sea un paso seguro y gran  parte del tráfico marítimo se vería obligado a rodear África a través del Cabo de Buena  Esperanza, en lugar de utilizar el mencionado Canal, lo que supondría un aumento  significativo de los costes logísticos y del precio de las mercancías. 

Pero en todos esos análisis falta un elemento fundamental: la vida de los marinos. 

Los buques seguirán navegando, incluso en zonas de guerra. Y quienes estarán a bordo  serán los marinos mercantes, que transportan la energía, los alimentos y los bienes que  sostienen la economía mundial.

 

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