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martes, 27 de septiembre de 2022 00:01h.

Quizá es que tú sabes demasiado sobre el gas, Ricardo Melchior - por Chema Tante

No sabe nada, Melchior

Lo primero que diré es que no tengo dudas sobre la alta categoria profesional de Melchior, actual presidente de la Autoridad Portuaria de Granadilla y permanente presidente de hecho del Cabildo de Tenerife, porque Alonso es un machango que no hace sino lo que le diga quien lo encalamó en ese puesto.

Quizá es que tú sabes demasiado sobre el gas, Ricardo Melchior - por Chema Tante

Lo primero que diré es que no tengo dudas sobre la alta categoria profesional de Melchior, actual presidente de la Autoridad Portuaria de Granadilla y permanente presidente de hecho del Cabildo de Tenerife, porque Alonso es un machango que no hace sino lo que le diga quien lo encalamó en ese puesto.

No dudo de la categoría profesional de Melchior, de la misma manera que estoy convencido de su ínfima categoría moral y ética. Un profesional que dice y hace las cosas que hace y dice Melchior, sin poder ni siquiera apelar a la ignorancia, como hacía su conmilitón Paulino, es un miserable profesional, porque sabe perfectamente que lo dice es mentira; y que lo que hace perjudica al pueblo al que dice servir.

A Melchior lo exaltaron a la suprema responsabilidad de la Autoridad Portuaria que un día fuera de Santa Cruz, pero que ahora lo es de Granadilla, porque en Granadilla y solamente en Granadilla se concentran los esfuerzos y prioridades. Es que Melchior está donde está ahora, porque lo pusieron quienes de verdad mandan en Canarias y en el gobierno del genuflexo Clavijo. Es decir, los empresarios que pueden ocupar territorio; depredarlo, saqueando los áridos y sembrando cemento sin necesidad ninguna; pelotear vendiendo a ayuntamientos terrenos municipales, encima con el precio amañado, como hicieron en Las Teresitas; que se atreven a arrebatar a sus propietarios y propietarias los terrenos que les pertenecen en Las Huertas, con extrañas complicidades de abogados, registradores y notarios; la misma banda que puede enriquecerse con contrataciones públicas de todo pelaje, a cambio de financiar campañas electorales y las correspondientes retribuciones, en pasta o en especie... La banda a la que nadie puede obligar a devolver al ayuntamiento chicharrero los setenta millones arramblados, ni que lo diga el Supremo; la banda que cuando, por no pagar las fianzas de decenas de millones que le ponen por sus fechorías, les embargan su patrimonio, se descuajeringa de risa, porque tiene sus fortunas a buen recaudo en esos recónditos paraísos fiscales que el capitalismo ha creado para los pillastres como ella. La misma banda a la que no se le puede tocar su inexplicable monopolio en los aparcamientos de Santa Cruz de Tenerife, motivo por el que el ayuntamiento se niega a tumbar un Mamotreto, contra todas las órdenes judiciales. Porque esta banda de empresarios bribones está por encima de la justicia, más allá de toda consideración de la decencia.

Si. La banda empresarial encabezada por Plasencia y González el viejo, que es la banda que montó la descomunal operación del puerto de Granadilla, sin importarle que en el camino haya dejado sin puerto a la isla de Tenerife. Esa banda tinerfeña, que es la que manda de verdad en Canarias, ha puesto en su actual cargo al ingeniero Melchior, con la única e irrenunciable misión de echar para delante el puerto de Granadilla.

La incansable acción ciudadana ha dejado fuera de la discusión los argumentos iniciales que intentaban justificar el puerto de Granadilla. Ya se ha demostrado que en ese puerto no es posible ninguna operación de carga o descarga de mercancías ni de transbordo de contenedores. Los vientos lo impiden y, encima, ya no es factible, porque esta banda desaprensiva, con sus codiciosas manipulaciones, ha erigido al de la Luz como el único puerto de entrada, salida y trasferencia de contenedores. Ya se demostró que lo de que el Polígono Industrial de Granadilla necesitaba un puerto a la puerta era una insigne imbecilidad. Está descartada la posibilidad de que ese puerto reciba escalas de cruceros. Se desveló la estolidez de aquella toletada de quienes decían que "Tenerife no exportaba, porque no tenía un puerto para embarcar sus productos". 

En fin, que la banda que había puesto sus ilusiones en el puerto de Granadilla, se quedó sin excusas. Entonces, se han inventado otra, la más peregrina de todas: el gas. Según este gentuallo sin escrúpulos y la insalla de técnicos y políticos mercenarios que le sirven, el gas sería la gran solución económica para Tenerife. Para Tenerife, porque en Gran Canaria el pueblo y las instituciones de progreso ya han hecho ver que a esa isla no la van a gasear. Pero maldito lo que les importa eso a la banda innoble a la que tantas veces he citado ya. A esa banda lo único que les importa es construir como sea y pueda el puerto de Granadilla e hincarle el diente a los presupuestos de construcción. Aunque la suerte de ese puerto sea el mismo que los de Arinaga o Tazacorte. La inopia absoluta, la nada, la soledad.

Y, por eso, siguen con su historia del gas. Y han proclamado a los cuatro vientos que el puerto de Granadilla es imprescindible para el futuro de Granadilla, porque albergará la regasificadora -para quien lo ignore todavía, porque es un dato importante, una peligrosa instalación que devuelve al gas natural licuado GNL, a su estado gaseoso original- y acogerá a los metaneros que transportan, insisto, ese combustible, licuado.

Pero, vaya por dónde, la insistencia de los movimientos sociales y de las voces técnicas autorizadas, está también desmontando las aseveraciones de la otra facción desvergonzada, la integrada por el genuflexo Clavijo, su acólito Ortega y el trasunto de Melchior en el Cabildo de Tenerife, Alonso, que gritan por doquier las maravillas del gas. Ya la gente está conociendo que el gas natural es un combustible fósil tóxico, contaminante, peligroso, caro, de complicado abastecimiento y, sobre todo, que impide la soberanía energética de Canarias, que carece de él, cuando dispone de posibilidades ilimitadas en materia de renovables.

Y Melchior, más listo que el hambre, mal limpiaditas las cualidades de este hombre, que si las aplicara al beneficio de Canarias, sería una maravilla; Melchior, digo, se ha inventado otra falacia, que acaba de largar, con su verbo inaguantablemente pontificador. Ahora dice que Tenerife necesita el gas y la regasificadora, porque el futuro de la navegación mercante está en el gas. Los barcos se moverán con gas, y así, el Puerto de Santa Cruz de Tenerife -no el de Granadilla, ojo a la boya- se puede convertir en una estación de suministro de ese combustible, el GNL.

¿GNL? Ay, ay, ay, Melchior que te hemos pillado en otro renuncio. Miren ustedes. Los barcos que utilicen el gas como combustible (de momento, no hay muchos navegando, aunque se estan construyendo más) lo reciben y almacenan, así: licuado, es decir, no procedente de ninguna regasificadora. Por la sencilla razón de que el gas, en su estado natural, tiene un volumen exagerado, los buques que hacen largos trayectos, no pueden, por razones obvias de espacio y seguridad, suministrarse de él más que en estado líquido. Solamente las embarcaciones que navegan trayectos cortos y tienen bajo consumo podrían recibirlo en estado gaseoso. Es decir, ni siquiera los ferrys que sirven el cabotaje y tráfico de pasaje entre nuestras islas, podrían aprovisionarse de gas no licuado, porque son, es corruto, de alto consumo. Como mucho, el servicio que quiere hacer el brillante Melchior, les serviría a las embarcaciones que pasean al turismo en excursiones. No me lo pierdas.

Es decir, Melchior: es cierto que los puertos de Canarias deberán, a largo plazo, prepararse para ofrecer el gas a los buques que lo utilicen. Pero GNL, licuado, licuado. Todos y cada uno de esos puertos podrán acondicionar los depósitos adecuados para el almacenamiento del GNL, que llegará directamente en los gaseros especializados y tendrán que disponer las instalaciones que permitan el suministro a los buques. Pero en ese proceso, Melchior lo sabe mucho mejor que yo, la execrable y peligrosa regasificadora, no hace puñetera falta.

Decía el brillante ingeniero Melchior en la SER que "quienes están en contra, son tres o cuatro, y no saben lo que es el gas natural". Pues no. No es cierto. Somos mucha gente quienes estamos en contra de ese pernicioso combustible. Y, en nuestro nutrido grupo, hay muchas personas que sí saben lo que es el gas natural.

Claro que también Melchior sabe mucho sobre el gas. Demasiado.

http://cadenaser.com/emisora/2015/11/27/radio_club_tenerife/1448621710_931232.html