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martes, 27 de septiembre de 2022 00:01h.

SOCIALISMO O BARBARIE

La necesidad de un socialismo independiente ante el control globalista del “progresismo” institucional - por Carlos Martínez

 

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La necesidad de un socialismo independiente ante el control globalista del “progresismo” institucional - por Carlos Martínez, politólogo, secretario general del Partido Socialista (PSLF) y miembro del Comité Científico de Attac

Existe una fuerte penetración del globalismo, es decir doctrina y acción de sectores capitalistas partidarios de la globalización neoliberal y del control geoestratégico militar y político del mundo rico anglosajón y especialmente de los EEUU, sobre el mundo. Su ideólogo mundial es George Soros. Pero Soros, un especulador financiero, capitalista ya nonagenario, tiene un heredero, su hijo. En realidad es un proyecto que ennvuelve tras él a corporaciones norteamericanas, Bancos y fondos financieros y, sobre todo, fundaciones e institutos de creación de opinión y medios “informativos”, que se encargan de asegurar el poder mundial de las élites capitalistas anglosajonas. Hay, no obstante,que dejar claro que el “trumpismo” no pertenece a este sector capitalista.

Trump y la extrema derecha política mundial apoyan igualmente la explotación del mundo y el dominio comercial y militar mundial regido por EEUU pero con un carácter más nacionalista, supremacista blanco y agresivo. En ambos casos hay una coincidencia en el apoyo al sistema capitalista y al control mundial de las grandes multinacionales, pero con algunas variables de lenguaje. Veamos, los dos exponentes más famosos de ambas tendencias que serían Biden y Trump difieren pero practican la misma política internacional y la misma fobia anti rusa y anti china pero con alguna diferencia formal y un señalamiento del enemigo principal que en el caso del trumpismo sería China en primer lugar y en el de Biden Rusia, pero ahora incluso en esto se comienzan a igualar.

Soros a través de negocios, donaciones a ONGs e instituciones de influencia controla el aparato actual del Partido Demócrata incluida la posible heredera de Biden, Kamala Harris, siendo Nancy Pelosi otra persona fuertemente vinculada a Soros. La mano de Soros es determinante en la política exterior de los EEUU pero también ha permeado y cooptado los aparatos de partidos socialdemócratas, verdes y movimientos ciudadanos de muy diversa índole e incluso algunos tenidos por muy progresistas. La actual política bélica y de expansión de la OTAN lleva el sello Soros y su discurso en el pasado Foro Económico Mundial de Davos fue todo un programa de acción e ideas que todos los gobiernos europeos de la OTAN y la UE aplican a rajatabla. Sin excepciones. Todos.

El Foro Económico de Davos sobre todo en sus reuniones secretas señala el rumbo del poder mundial radicado en grandes corporaciones y por supuesto al margen de la democracia, incluso formal y liberal. 

Lo escrito hasta ahora no es cospiranoia, es la realidad, lo que ocurre es que el discurso de los medios y los partidos del sistema hacen ver a cualquier persona o partido que critique y denuncie esto, como loca o antisistema peligrosa a silenciar. De hecho en las democracias occidentales la libertad de expresión, opinión y política cada vez está más mermada y es de peor calidad con el apoyo de sectores “progresistas” y de gobiernos que presumen de ser los más de lo más.

En su momento (1997 aproximadamente) Ignacio Ramonet y Bernard Cassen ya se dieron cuenta del peligro que entrañaba la globalización neoliberal y junto a grupos de activistas, sindicatos e instituciones solidarias, impulsaron el Foro Social Mundial como contrapeso a Davos, ante una izquierda noqueada por la caída del muro de Berlín y la “tercera vía” socialdemócrata.

El FSM fue importante y permitió reagrupar la resistencia social e impulsar grandes cambios sobre todo en América Latina e incluso en África, así como analizar la nueva fase capitalista, la financiera y especulativa, sobre todo criticar la globalización o nueva fase del imperialismo mundial. Pero en estos momentos y dejando tras de sí un importante bagaje teórico y práctico, entiendo que es ya una vía agotada y que la política y el sindicalismo, la lucha de clases organizada, se deben abrir camino. Máxime ante lo que ocurre y es que Soros y sus fundaciones han visto que es mejor cooptar sectores políticos de las izquierdas, los movimientos verdes y romper el feminismo atacando al sexo mujer, que combatir sin más al progresismo y el “ciudadanismo”. Es más lo han apoyado, eso sí con la condición de no oponerse al globalismo en la realidad y la acción política, sino solo de palabra o pose. Un discurso tolerado de un progresismo cooperador cuando no pura y simplemente colaboracionista.

Por eso el socialismo democrático independiente es imprescindible al objeto de articular políticas de paz, de reparto de la riqueza y de defensa de lo público. De implementar la protección efectiva y eficiente de un mundo empobrecido, cada vez más desigual y con unas élites económicas más poderosas y las y los ricos cada vez más ricos, egoístas y expropiadores de lo público y de los recursos de la tierra en beneficio privado.

Pero la globalización neoliberal ha fracasado. Por eso los imperios recurren a la guerra al objeto de mantener su comercio, imponer sus bienes y su riqueza. Europa es una víctima de sí misma, de su sumisión al imperio anglosajón y blanco y de sus errores fruto de la ceguera y traición de sus gobernantes lo que la condenan a la irrelevancia, el ridículo y al desprecio hacia ella de gran parte de los pueblos del mundo. Por eso hacen falta en política quienes sepan moverse en el nuevo mundo que llega y que no es el que los medios “desinformativos” corporativos y las televisiones y sus tertulianos nos cuentan, encima la ignorancia de muchas y muchos de ellos solo se supera por su osadía a la hora de mentir y engañar. 

La hora de la clase trabajadora, que es más numerosa que nunca, con una clase media proletarizada aunque ella no lo sepa, ha llegado, pero todo pasa por saber organizarse de forma independiente y dejar de creer a quienes nos llevan al desastre climático, el holocausto nuclear o ambos a la vez. Otra vez, alto y claro, socialismo o barbarie. 

  

* En La casa de mi tía por gentileza de Carlos Martínez

CARLOS MARTÍNEZ PSLF

 

 

MANCHETA AGOSTO 22