Alemania se dota de lanzamisiles que antes prohibía un tratado con la URSS - por Joaquín Rábago
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Alemania se dota de lanzamisiles que antes prohibía un tratado con la URSS
Joaquín Rábago
Alemania ha anunciado la intención de comprar a EEUU lanzamisiles del tipo Typhon capaces de alcanzar blancos muy en el interior de Rusia y que antes prohibía el tratado INF sobre misiles de alcance intermedio.
Con ese tipo de baterías pueden dispararse tanto los misiles de crucero Tomahawk como los Sm-6.
Y lo que no se sabe de momento es si los Typhon que ha encargado Berlín son una alternativa a los misiles de alcance medio que EEUU anunció que instalaría en suelo alemán para el próximo año o si los complementarán.
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, por cierto el político más popular del país, aseguró para acallar a los críticos del rearme que se trata de armas sólo defensivas.
Rusia, sin embargo, no tiene por qué fiarse de los buenos propósitos del Gobierno de Friedrich Merz puesto que los sistemas Typhon podrían utilizarse en cualquier momento para atacar territorio ruso, lo que sólo puede provocar una nueva escalada armamentista.
Es cierto que se trata en este caso de armas convencionales, al menos de momento, pero su alcance es muy superior, como afirmó el propio Pistorius, a todos los sistemas armamentísticos existentes en Europa.
Y lo más peligroso es que, a diferencia de los misiles de alcance medio que se lanzan desde el mar o desde el aire, se disparan desde tierra, lo que acorta el tiempo que necesitan para llegar al objetivo.
Es sobre todo ésa la razón por la que soviéticos y estadounidenses firmaron en 1987, en plena Guerra Fría, el tratado INF, que eliminó todos los misiles balísticos y de crucero con alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros.
Estados Unidos denunció, sin embargo, ese tratado en 2018, tras alegar violaciones por parte de Rusia, que anunció como respuesta su retirada del mismo.
Los Tomahawk pueden alcanzar blancos hasta 2.500 kilómetros de distancia, como reconoció la experta militar alemana Claudia Major, según la cual la OTAN tiene que poder aniquilar los misiles rusos antes de que éstos ataquen a algún país de la Alianza.
Rusia, por su parte, no se ha quedado de brazos cruzados, sino que, por un decreto gubernamental del pasado mes de noviembre, rebajó el tiempo para una respuesta nuclear en el caso de ataque por sorpresa de Occidente.
Además ha desarrollado mientras tanto un misil hipersónico de alcance medio, el Oreshnik, que utilizó por primera vez en la guerra de Ucrania.
Moscú propuso a Occidente la firma de un nuevo acuerdo sobre ese tipo de armas, pero, dado que no tuvo respuesta, decidió continuar la producción y el estacionamiento de los Oreshnik y no solo en Rusia, sino próximamente también en su aliada Bielorrusia.
Alemania, por su parte, no quiere seguir dependiendo de EEUU, sobre todo con Trump en la Casa Blanca, para ese tipo de armas.
Y así ha firmado un acuerdo con otros países europeos para el desarrollo conjunto de misiles con un alcance de entre 1.000 y 2.000 kilómetros. Esto se vuelve cada vez más peligroso.