¿Se atreverá Kiev a atacar Moscú durante el desfile conmemorativo de la victoria soviética? - por Joaquín Rábago
¿Se atreverá Kiev a atacar Moscú durante el desfile conmemorativo de la victoria soviética?
Joaquín Rábago
¿Se atreverá el presidente ucraniano a atacar la capital rusa durante las celebraciones, el próximo 9 de mayo, de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania hitleriana?
Es lo que pareció insinuar el otro día el propio Volodímir Zelenski cuando rechazó los tres días de tregua propuestos por su homólogo ruso, Vladimir Putin, con ese motivo.
Lo único que preocupa a los rusos son esas celebraciones “y no se equivocan”, dijo Zelenski, insinuando la posibilidad de un ataque ucraniano con misiles o drones coincidiendo con el desfile militar previsto para la plaza Roja.
Sería en cualquier caso una irresponsable temeridad dado que en la tribuna estarán presentes numerosos jefes de Estado o de Gobierno de países como China, India o Brasil además de líderes europeos.
Entre estos últimos estarán dos que han decidido desafiar a Bruselas con una política independiente de la marcada por la UE y dialogar con Moscú: el húngaro Viktor Orbán y el eslovaco Robert Fico.
Un eventual ataque de Kiev contra la capital rusa el día del desfile tendría consecuencias imprevisibles para el propio país de Zelenski, que se empeña en continuar con la ayuda militar europea una guerra que hace tiempo tiene perdida.
El problema es que no sólo los europeos, sobre todo franceses, británicos y bálticos, le animan a ello sino que el propio general Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Rusia y Ucrania, es víctima de esa ilusión.
Así, Kellogg declaró últimamente sin pestañear a una televisión de su país que “Rusia no está ganando la guerra”, sus fuerzas sólo han avanzado unos metros y no han atravesado el Dniéper ni tomado Kiev.
¿Quién le ha dicho al militar estadounidense que tomar Kiev o el 80 por ciento no ocupado del país sea el objetivo que se ha marcado el Kremlin? ¿Se engaña Kellogg o pretende engañar al público estadounidense?
Putin ya ha dicho que lo único que quiere es conservar la península de Crimea y las otras cuatro regiones étnica y lingüísticamente rusas del país vecino, que ya se ha anexionado y en ningún caso devolverá a Kiev.
Al mismo tiempo pretende algo más difícil como es la que él llama la “desmilitarización” y “desnazificación” del resto de Ucrania para que nunca vuelva a representar un peligro para Rusia.
Por mucho que Kellogg y los líderes europeos, que tratan de justificar así el rearme del continente, digan lo contrario, Putin no está interesado en más conquistas territoriales y mucho menos en seguir avanzando hacia el oeste.
La única que ha avanzado en dirección contraria, frente a lo prometido en su día a Moscú, ha sido la Alianza Atlántica bajo el liderazgo de los anteriores gobiernos de Washington.
Y la única incógnita en este momento es si Rusia se contentará con los cuatro óblasts parcialmente ocupados – Donesk, Luhansk, Jersónn y Zaporiyia- o si seguirá intentando su control total e incluso decidirá hacerse también con Odesa si Kiev se empeña en continuar la guerra como hasta ahora.
Odesa, una ciudad ucraniana con raíces rusas - Thomas Latschan DW
Edición y leyendas de las imágenes por Chema Tante