No basta con temblar de miedo por el fascismo. Hay que actuar y para eso, hay que conocer el problema - por Federico Aguilera Klink y Chema Tante
No basta con temblar de miedo por el fascismo. Hay que actuar y para eso, hay que conocer el problema
Federico Aguilera Klink y Chema Tante
Ante las amenazas, el ser humano reacciona a la defensiva y reacciona queriendo asegurar lo que tiene. El miedo es muy conservador, el miedo es muy reaccionario
Laura Camargo
Escribe Aníbal Malvar -no es el único, tómese como ejemplo- sobre el miedo que le da el resurgimiento del fascismo
Un temor que hay que compartir, por supuesto. Pero no hay manera de oponerse y neutralizar a quienes “toman las armas contra la palabra” si no se les conoce y, sobre todo, si no se tiene en cuenta su aparición en la Historia y las razones que hacen posible su resurrección.
Y no se puede conocer a estos nuevos fascistas cuando se confunden y tergiversan sus apoyos. No contribuye a aclarar las cosas que cuando se comenta la cita fascista “Patriots” en Madrid este febrero 2025, se cite a Putin, al mismo nivel que a Zelensky y Trump, cuando Rusia es y ha sido víctima constante del fascismo, pero ni siquiera se aluda al fascista confeso Musk, que es quien de hecho está mandando en el Imperio.
El temor es libre, pero, para la salud mental, e incluso para la supervivencia misma, hay que acompañarlo con la observación de la realidad. No conviene obviar cómo llegó ese fascismo a Europa ni a cómo la Unión Europea lleva ahora, al servicio del Imperio, armando y apoyando al nazi Zelensky fanático de Bandera contra Rusia... es decir, no puede pasarse por alto el comportamiento pronazi de la propia UE, que no protestó (y está por ver si no cooperó) por el golpe de 2014, ni por las matanzas llevadas a cabo por los nazis en la casa de los sindicatos de Odesa, ni por las masacres de civiles perpetradas por el ejército ucraniano banderista en el Donbas.
Ahora los nazis son los que vienen dispuestos a comernos a todos, que también es verdad, claro, pero tiene su explicación, que hay que asumir, si es que queremos evitar otro Reich en Europa y el mundo.
Hoy, como otras veces en la Historia, el fascismo actúa en tres frentes relacionados, pero perfectamente delimitados. El primero, en la cúspide, la élite financiera empresarial, con los führer, duce, caudillo, POTUS, llámense como se quiera, que maneja y sus camarillas, que solamente buscan su beneficio personal, generalmente económico, pero también de ego. El segundo, la horda fanática, de camisa parda, negra, azul o blanca, dispuesta a cualquier barbaridad que le pida su cerril ideología. Es la gente de la porra y garrote o la de las decisiones empresariales que desahucian o condenan a la miseria, o la de los medios mercenarios de comunicación. Y el tercer frente es el que integran las masas desposeídas y abandonadas por quienes dicen ser de izquierdas y preocuparse por la gente, pero que, en la práctica, solamente actúan al dictado de la élite financiera empresarial. Si esa buena parte de la gente que vivimos en otro distinto a ese "nuestro país" que repite Yolanda Díaz vemos que nos dejan atrás, lo lógico es que muchas personas, en su ignorancia política, pero también en su desesperación vital, busquen solución a su tragedia en otras partes. Por eso se van a la extrema derecha. No es nada nuevo en la historia.
Claro que los fascistas de “Patriots” dan mucho miedo. Pero quienes han hecho posible que vuelvan con banderas victoriosas deben dar más miedo todavía.
No basta con temblar. Hay que actuar.