El comité de Oslo “antepuso la política a la paz”, dice la Casa Blanca - por Joaquín Rábago
El comité de Oslo “antepuso la política a la paz”, dice la Casa Blanca
Joaquín Rábago
Según el director de comunicaciones de la Casa Blanca de Donald Trump, Steven Cheung, el comité que otorga el Nobel de la Paz “antepuso la política a la paz”.
Aunque entendamos el disgusto de Washington por el hecho de que el comité no diera el galardón a Trump sino a la opositora venezolana María Corona Machado, hay que darle la razón a Cheung.
Al menos en eso de anteponer la política a la paz porque el mensaje de Cheung, tan adulador con su jefe, sigue así: Donald Trump “tiene el corazón de un humanista, y nunca habrá nadie como él capaz de mover montañas sólo con su fuerza de voluntad”.
Uno entiende la frustración de Trump porque ese galardón se dio ya antes a otros presidentes de EEUU con menos méritos que los que se atribuye a sí mismo el republicano. Pensemos, por ejemplo, en Barack Obama.
Al fin y al cabo, Trump ha iniciado un proceso que, de prosperar, algo que dependerá en cualquier caso del genocida y mendaz primer ministro israelí, Benjamín Nentayahu, podría por primera vez salvar vidas en la franja de Gaza.
Lo que sería de desear es que, frustrado por lo ocurrido, Trump decidiera que volvieran a casa los buques de guerra y el submarino nuclear que ha mandado frente a las costas de Venezuela para ayudar a la finalmente galardonada en su lugar Machado a derribar el Gobierno de Nicolás Maduro.
Donald Trump tiene no sólo la ocasión de evitar un conflicto militar en el Caribe, sino de parar la sangría de Gaza y poner fin a la guerra de Ucrania. Bastaría con poner fin al suministro de armas a unos y otros.
Si ocurriera ese milagro, uno estaría dispuesto a perdonarle todo, incluido su guerra contra las ciudades del propio país gobernadas por demócratas, y recomendaría al comité de Oslo que le premiara sin falta el próximo año.