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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

La degeneración del periodismo de los grandes medios - por Joaquín Rábago

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La degeneración del periodismo de los grandes medios

Joaquín Rábago

Hace algún tiempo escribí un artículo en el  que calificaba el trabajo de corresponsal extranjero,  que yo mismo había practicado durante décadas, como “la profesión más bella del mundo”.

No diría lo mismo del actual periodismo de los grandes medios, que ha desterrado a los mejores, obligándolos a refugiarse en el universo digital, donde poder contar su versión de los hechos, distinta de la que interesa al poder.

Hablo sobre todo, pero no sólo de EEUU, el país que muchas veces,  no sin cierto complejo de inferioridad considerábamos aquí, fijándonos sobre todo en The New York Times, como el modelo de periodismo a imitar.

THE NEW YORK TIMES

Un periodismo, el anglosajón,  que considerábamos capaz de decir las verdades y criticar al poder, algo que, sin embargo, hacía siempre a toro pasado,  como ocurrió con las guerras de EEUU,  que siempre defendía en un primer momento para terminar rectificando cuando la cosa no tenía ya solución.

Algunos de los reporteros que,  como Seymour Hersh,  cubrieron entonces las intervenciones militares de Estados Unidos en su patio trasero, siempre en defensa del dictador o golpista de turno, en Oriente Medio,  en apoyo de Israel y las monarquías petroleras, y en tantos otros lugares,  no son ya bienvenidos en los mismos medios donde antes brillaron. 

SEYMOUR HERSH Aparecido en la página del autor en SUBSTACK. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo los principios de Uso Justo de la UE
SEYMOUR HERSH 

Los periodistas que hacen hoy el mejor periodismo de investigación como los veteranos Hersh o Chris Hedges y otros más jóvenes como los judíos antisionistas Max Blumenthal o Aaron Maté, por citar sólo algunos, trabajan hoy en medios digitales. 

CHRIS HEDGES POR MR FISH
CHRIS HEDGES POR MR FISH

Únicamente en medios estadounidense como Truthout, Counterpuch  o The Grayzone o españoles como CTX, EL SALTO o éste, La casa de mi tía, donde escribo, es posible obtener,  por ejemplo, una versión de la guerra de Ucrania que no sea la oficial de Kiev, Washington o Bruselas.

En Alemania, país donde comencé mi carrera de corresponsal y que es junto a Estados Unidos, donde también trabajé, el que mejor conozco, la mayoría de los medios, tanto públicos como privados, están fuertemente  contaminados de “otanismo” e israelofilia.

Sus directores y muchos de los periodistas más influyentes han pasado por o son parte de “think tanks” atlantistas, y comparten una rusofobia que, al igual que ocurre con su defensa incondicional de Israel,  impregna tanto comentarios como  informaciones.

En los debates de política exterior y defensa participan siempre los mismos personajes, políticos, periodistas o expertos militares que, negándose empecinadamente a ver la realidad, culpan sólo a la Rusia del “nuevo Hitler” de cuanto sucede en Ucrania.

Y todos ellos abogan por seguir rearmando a Ucrania para defender, según dicen, nuestros valores, y ello en un país cuyo gobierno ha prohibido medios y partidos de oposición, que discrimina a sus minorías y tiene como héroe nacional a un político ultranacionalista que fue aliado de Hitler. 

MONUMENTO AL NAZI BANDERA EN UCRANIA
MONUMENTO AL NAZI BANDERA EN UCRANIA

Es la degeneración del periodismo como instrumento de denuncia de los abusos y la manipulación del poder, es decir del verdadero periodismo.

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
MANCHETA JULIO 25