Un excelente musical de tono brechtiano en torno a la batalla de Cable Street - por Joaquín Rábago
Un excelente musical de tono brechtiano en torno a la batalla de Cable Street
Joaquín Rábago
Pocos habrán oído hablar de la batalla de Battle Street, que enfrentó el 6 de octubre de 1936 a las hordas fascistas de Oswald Mosley con una alianza antifascista organizada por el Partido Comunista, el Partido Socialista Independiente y el Consejo de los Pueblos Judíos.
Tuvo lugar en la calle londinense de ese nombre y zonas aledañas del este de la capital británica, donde vivían entonces muchos miembros de la comunidad judía llegados en las décadas anteriores como inmigrantes, en su mayoría del este de Europa.
Las cifras de participantes en aquella batalla campal varían enormemente y van desde dos mil a tres mil por parte de la Unión de Fascistas Británicos y entre 200.000 y 350.000 por la de los antifascistas
La Policía Metropolitana, que logró frenar el provocador intento de los hombres de Mosley de entrar por la fuerza en un barrio poblado sobre todo por pobres inmigrantes judíos y católicos irlandeses, tuvo a su vez que emplear a más de seis mil efectivos.
Los laboristas independientes, los comunistas y los fascistas, cada uno por su lado, llegaron incluso a montar a equipos médicos para tratar a los heridos.
Aquel suceso histórico, que demostró la fuerza del movimiento antifascista de entonces con el trasfondo de la guerra civil española, que acababa de empezar, ha inspirado al libretista Alex Kanefsky y al compositor Tim Gilvin un vibrante musical.
Musical dirigido por Adam Lenson en el pequeño teatro londinense Marylebone y al que caracteriza un cierto tono brechtiano pues evoca en cierto modo la obra teatral “Los fusiles de la señora Carrar”, que inspiró al dramaturgo alemán Bertolt Brecht nuestra guerra civil.
“La batalla de Cable Street”, pues ése es también el título del musical británico, combina con gran dinamismo y tremenda eficacia varios estilos musicales que van desde el rap hasta el folk, pasando por el rock.
El espectador extranjero como es mi caso, aunque conozca bien el inglés, sólo echa de menos unos sobretítulos que permitan mejor entender sobre todo las canciones.
Los actores, todos ellos extraordinariamente versátiles, asumen a un ritmo vertiginoso los papeles más distintos y pasan fácilmente de manifestantes comunistas a miembros de una familia judía, policías de Scotland Yard, vendedores de periódicos de todos los colores o miembros de un grupo que, guiados por un guía también judío, recorren hoy el barrio donde tuvo lugar aquella batalla campal.
Los antifascistas portan pancartas con el “No pasarán” de la guerra civil española, adoptado desde entonces por las izquierdas de todo el mundo y ése es también el lema de algunos de los números más impactantes del musical británico, que recuerda el inspirado por “Los Miserables”, de Victor Hugo.
El mensaje no puede ser más claro y actual: frente a los nuevos supremacismos y fascismos que campan por sus respetos en todo el mundo, se echa en falta hoy más que nunca la unidad de la izquierda.
En el descanso del musical escuché hablar en castellano a una pareja de jóvenes puertorriqueñas, que me dijeron cómo las estaba impresionando lo que estaban viendo en aquel pequeño escenario, sobre todo por su relación con lo que ocurre actualmente en los Estados Unidos de Trump.
Hablamos de la actuación en el último Super Bowl de su compatriota Bad Bunny y del impacto que ha tenido entre la población latina de Estados Unidos, y se dijeron encantadas por la valentía mostrada por el artista en claro desafío a Donald Trump.
El musical de Galvin y Kanefsky irá próximamente al llamado “Off-Broadway” neoyorquino, famoso por ofrecer producciones fuera del distrito comercial principal de la ciudad, en teatros más pequeños y con menor presupuesto.
A uno le gustaría verlo representado por los mismos versátiles actores británicos también un día en algún teatro de Madrid, Barcelona, Valencia o cualquier otra ciudad española porque, con sobretítulos, no hay duda de que sería un éxito.