JAPÓN: ¿Tomarse la revancha? - por Joaquín Rábago
JAPÓN:
¿Tomarse la revancha?
Joaquín Rábago
No ha pasado aún un siglo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y algunas de las potencias responsables de aquella tragedia, por suerte derrotadas, parece como si quisieran tomarse ahora en cierto modo la revancha.
Así, fuentes del Gobierno de Tokio dijeron a la prensa que el país necesita dotarse de armas atómicas, lo que significaría renunciar a la política seguida hasta ahora por todos los gobiernos anteriores.
La nueva primera ministra japonesa, Sanai Takaichi, es ya conocida por sus posiciones extremas en materia de seguridad, y las declaraciones de alguien de su entorno en ese sentido no puede sino intranquilizar a los países vecinos, empezando por la nuclear China .
Japón se había mantenido hasta ahora fiel a sus principios antinucleares ya que ha sido hasta ahora el único país del mundo atacado con ese tipo de bombas: las que arrojó EEUU sobre las densamente pobladas Hiroshima y Nagasaki cuando la guerra estaba ya prácticamente acabada.
Según fuentes del Gobierno nipón, Takaichi, que lidera el Partido Liberal Democrático, se plantea revisar los tres principios de la doctrina antinuclear japonesa, que prohíbe la posesión, la producción o la entrada de armamento atómico en el país.
La posibilidad de modificar la política antinuclear seguida hasta ahora es una auténtica provocación al amplio movimiento antinuclear del Japón y un claro desafío a aquellos tres principios, establecidos en 1967 por el entonces primer ministro Eisaku Satō.
Satu recibió por ello el Nobel de la Paz antes de que este galardón se concediera a potenciales golpistas como la opositora venezolana María Corina Machado y no, por ejemplo, a los médicos que luchan por salvar vidas en medio del genocidio de Gaza.
Ya en 1999, otro político nipón, el viceministro de Defensa Shingo Nishimura, fue destituido tras sugerir que el país debería pensar en dotarse de armas nucleares.
Pero no sólo Japón, sino otro país derrotado en la Segunda Guerra Mundial, Alemania, habla también últimamente de las ventajas de disponer de armamento nuclear aunque en este caso sea sólo compartiendo el que tiene ya Francia, única potencia atómica del continente.
Lo cierto es que, pese a haber renunciado al arma atómica, Alemania tiene en una de las bases de EEUU en su territorio al menos una veintena de bombas de gravedad nuclear y los aviones Tornado de su fuerza aérea pueden ir armados con ese tipo de bombas en caso de conflicto y previa autorización de la OTAN.
A lo que no renuncia, sin embargo, el Gobierno alemán es a dotar al país del mayor ejército convencional de Europa, capaz de enseñarles los dientes a Rusia, el país que, como Unión Soviética, derrotó a la Alemania hitleriana con enorme sacrificio humano y económico.
Algo que el Gobierno del canciller Friedrich Merz parece no querer ya reconocer cuando acusa a la Rusia de Vladimir Putin de “expansionismo imperialista” y de comportarse como un nuevo Hitler. ¿Puro revanchismo el de Berlín?