León XIV y el conflicto ucraniano - por Diego Fusaro
Carlos X. Blanco y Chema Tante recomiendan este atinado artículo
Otros de (o sobre) Diego en La casa de mi tía
León XIV y el conflicto ucraniano
Diego Fusaro
Traducción de Carlos X. Blanco
Si bien es cierto que, como he señalado reiteradamente, es demasiado pronto para dar un juicio exhaustivo y detallado sobre la figura de León XIV, se pueden no obstante analizar críticamente sus posiciones anteriores sobre las más diversas cuestiones para conjeturar cuál podrá ser su dirección real. Entre estas cuestiones, por supuesto, está también el conflicto ucraniano. Como es sabido, Bergoglio, cuya teología de la nada siempre hemos criticado desde diversos puntos de vista, había mantenido una posición muy razonable sobre el conflicto ucraniano, indicando la causa primaria del conflicto en los ladridos incontrolados de la OTAN hacia Rusia. Parece que, al menos en esto, León XIV tiene posiciones muy diferentes a las de Bergoglio. Como demostró con orgullo y celo “La Repubblica”, revista turboglobalista y voz de la patronal cosmopolita, en 2022 León XIV se expresó de la siguiente manera con relación al estallido del conflicto: dijo que se trataba de una invasión imperialista de Rusia. Así es, esas fueron sus palabras. Una frase banal y engañosa, completamente orgánica al orden discursivo de Occidente, e incluso del liberal-atlantista y asesino.
Lo hemos subrayado innumerables veces: la causa del conflicto ucraniano hay que buscarla en el expansionismo imperialista de la OTAN, de los Estados Unidos de América y del mundo entero hacia Rusia, a través de una ocupación indebida de los antiguos espacios soviéticos con el objetivo de frenar a Moscú y normalizarla finalmente en un sentido liberal-atlantista.
Rodeada, Rusia en 2022 reaccionó de la forma que conocemos. No hay rastro de esta dialéctica histórica en las palabras superficiales y vacías de León XIV, que simplemente parece seguir el discurso dominante y belicista de Occidente, según el cual la Rusia de Putin es siempre y en todo caso culpable por definición.
En resumen, podemos afirmar sin dudarlo que, incluso en términos de relaciones internacionales, las posiciones del nuevo pontífice no parecen prometer nada bueno. Esperamos estar equivocados, por supuesto, pero los precedentes nos llevan en esa dirección.
* Gracias a Diego Fusaro y a la colaboración de Carlos X. Blanco
https://www.filosofico.net/diegofusaro/leone-xiv-e-il-conflitto-ucraino/