EEUU: Licencia para perseguir a toda laya de “izquierdistas” - por Joaquín Rábago

 

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EEUU:

Licencia para perseguir a toda laya de “izquierdistas”

Joaquín Rábago

A finales de septiembre, el presidente Donald Trump firmó una iniciativa de seguridad nacional que puede  tener consecuencias incalculables para la libertad de expresión en EEUU.

TRUMP MUESTRA LA NSPM-7

La directiva, que lleva el título de “National Security Presidential Memorandum 7 (NSPM-7), ve en la simple expresión de opiniones “anticristianas” o “antiamericanas” indicios de posible violencia de izquierda radical.

El documento faculta a la denominada Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo, adscrita al FBI, para que investigue “redes, instalaciones y organizaciones que fomentan la violencia política”.

FUERZA DE TAREA CONJUNTA CONTRA TERRORISMO FBI

Las señales de alarma no son acciones concretas, sino simples opiniones y actitudes como el anticapitalismo, el antiamericanismo, el anticristianismo, los extremismos relacionados con las migraciones, la raza o el sexo o la animadversión hacia los defensores de la moral o la  familia tradicional.

La directiva en cuestión está formulada en términos vagos y muy  generales que permiten considerar extremistas a simples movimientos de protesta, organizaciones de la sociedad civil o a cualquier persona crítica con el Gobierno.

Y abre así de par en par las puertas a la vigilancia generalizada de los ciudadanos y al control por parte del Estado federal.

El NSPM-7 permite a las autoridades federales fiscalizar las actividades e incluso las simples expresiones políticas a fin de detectar  posibles radicalismos.

NSPM-7

Por su parte, el  Departamento del Tesoro se propone  investigar a las redes que financian ese tipo de actividades.

La directriz describe la violencia política como resultado de “campañas organizadas” de intimidación y radicalización que comienzan muchas veces en foros de internet, redes sociales e instituciones académicas.

La Fuerza Conjunta contra el Terrorismo del FBI dispone de una red de más de 4.000 funcionarios dedicados a combatir la “violencia política de izquierdas”.

Dado que se trata de estructuras ya existentes, el Gobierno no necesita su fiscalización por el Congreso o los distintos Estados de la Unión.

Blanco principal son las protestas contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas y el movimiento político de extrema izquierda y acción directa conocido como “Antifa”, que Washington considera “organización terrorista”.

Un papel destacado en ese combate contra cualquier disidencia es el que desempeña el jefe de gabinete adjunto de la Casa Blanca, el ultranacionalista Stephen Miller.

Miller, a quien algunos consideran una especie de “primer ministro”, ha impulsado toda una serie de iniciativas tendentes a ampliar el poder de la Presidencia. A él se deben fundamentalmente las intervenciones de la Guardia Nacional en ciudades gobernadas por el Partido Demócrata como Chicago o Portland y la persecución de supuestos izquierdistas en las universidades norteamericanas.

STEPHEN MILLER

Como señala la organización de defensa de la democracia  “Common cause”, su tono incendiario no es nuevo, sino que se remonta a sus días en la Universidad de Duke, donde escribió columnas en las que atacaba “la diversidad, la tolerancia y el liberalismo”.

Ese estilo combativo lo trasladó Miller a su trabajo con Trump, moldeó sus discursos y sus acciones políticas,  que agudizaron las divisiones raciales y culturales, denuncia Common Cause, para quien ese estrecho colaborador del Presidente está totalmente “fuera de control”.

COMMON CAUSE
JOAQUÍN RÁBAGO