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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Nunca antes se habló como ahora de fragmentar a Rusia, dice James Matlock (y II) - por Joaquín Rábago

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 Parte I:

 

Nunca antes se habló como ahora de fragmentar a Rusia, dice James Matlock (y II) - por Joaquín Rábago

Nunca en la época de Ronald Reagan y George H. W. Bush padre se habló como se hace tan alegremente ahora de “fragmentar”a Rusia.

Por el contrario, cuando acabó la Guerra Fría, Estados Unidos hizo todo lo posible por evitar esa fragmentación, entre otras cosas por el peligro de proliferación nuclear en el que había sido el espacio soviético.

Así lo asegura un testigo directo, el embajador estadounidense de aquellos años en Moscú, Jack Matlock, según el cual el propio Bush advirtió del peligro de los nacionalismos.

JAMES MATLOCK

Aparte de las tres repúblicas bálticas, EEUU no quería que las otras doce que integraban la Unión Soviética fuera cada una por su lado, explica el veterano diplomático en conversación con el politólogo noruego Glenn Diesen.

¡Qué diferencia entre lo que los políticos estadounidenses y sus asesores pensaban entonces y lo que hoy proclama abiertamente la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, la estonia Kaja Kallas, cuya ignorancia histórica y su falta de tacto deberían descalificarla para el cargo que ocupa!

KAJA KALLAS
KAJA KALLAS, IGNORANTE Y ZAFIA

La disolución de la URSS se debió sobre todo a motivos internos como el fallido golpe de Estado contra el último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en 1991, que buscaba revertir su política de perestroika (reformas políticas y económicas) y glasnost (transparencia)

Tanto la Rusia de Boris Yeltsin como la Ucrania de Zviad Gamsajurdia y la Bielorrusia del todavía hoy presidente del país Alexander Lukashenko conspiraron entonces contra la continuación de la Unión Soviética como tal.

El fin de la URSS no fue, como explica el embajador Matlock, la derrota que dicen algunos, sino fruto de negociaciones entre sus partes constituyentes.

Y fue sobre todo posible, añade, porque Gorbachov abandonó públicamente la ideología marxista-leninista y la lucha internacional de clases, y sustituyó todo ello por su visión de “un hogar común europeo”.

GORBACHOV REAGAN FIRMANDO LA VICTORIA CAPITALISTA EN EUROPA
GORBACHOV REAGAN FIRMANDO LA VICTORIA CAPITALISTA EN EUROPA

Fue un combate difícil el que libró Gorbachov en defensa de su “perestroika” en medio de crecientes dificultades económicas y de quienes deseaban la ruptura de la URSS.

En 1990, muchos funcionarios soviéticos, dice Matlock, que viajó entonces a todas sus repúblicas, soñaban con que a la Unión Soviética la sustituyera algo similar a la Unión Europea.

Cuando en septiembre del año siguiente, el republicano George H.W. Bush habló en el Parlamento ruso, apoyó la propuesta de Gorbachov de “unión voluntaria” de las repúblicas soviéticas y,  en alusión a lo que estaba ocurriendo en una de ellas, Georgia, aludió a los peligros de un “nacionalismo suicida”.

El Gobierno de Washington pensaba sinceramente, recuerda quien entonces lo representaba en Moscú, que, con la sola excepción de los países bálticos, que habían logrado ya la independencia de Moscú, lo mejor sería una unión económica y monetaria que respetase la autonomía cultural de sus repúblicas.

Pero la economía, controlada por el Partido Comunista,  estaba fallando, no se producían suficientes bienes de consumo,  es decir, lo que demandaba la gente. Se trataba de un capitalismo monopolista de Estado.

Tampoco existía una judicatura independiente, todo lo cual minaba los esfuerzos reformistas de Gorbachov e impedía que el país avanzara en la dirección que él deseaba.

“El propio Gorbachov nos dijo entonces, recuerda Matlock, que Rusia era un país que siempre se había gobernado de arriba abajo y que él veía que los países exitosos se gobernaban de abajo arriba”.

La gente no tenía la experiencia de gobernarse a sí misma, y eso no  era algo, explica el veterano diplomático, que no podía conseguirse de la noche a la mañana.

Derribar el viejo sistema sin tener los elementos para construir uno nuevo es “tarea prácticamente imposible”, explica en referencia a aquellos años de difícil transición.

Mattock es por otro lado muy crítico con lo sucedido después y sobre todo con la ampliación de la OTAN a los países del este de Europa y su conversión, a partir sobre todo de su intervención en Yugoslavia,  de “defensiva” a “ofensiva”, todo lo cual ha dado al traste con la idea tan cara a Gorbachov de un “hogar común europeo”.  

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
CHEMA TANTE

 

mancheta abril