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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

No puedo ya oír la palabra “Ukraíne” - por Joaquín Rábago

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Recientes de Joaquín en La casa de mi tía:

No puedo ya oír la palabra “Ukraíne”

 Joaquín Rábago

Permítame el lector una confesión, que es al mismo tiempo un desahogo: No puedo ya oír la palabra “Ukraíne”, que es como se pronuncia en alemán el nombre de ese país de frontera.

La  escucho nada más poner la radio todas las mañanas, vuelvo a escucharla en los telediarios a lo largo del día. 

Ucrania se ha convertido en una obsesión para los medios germanos, que se refieren siempre a la “guerra de agresión” de Rusia,  igual que indefectiblemente llaman  a Hamás “organización terrorista” sin utilizar nunca ese calificativo para Israel.

Se trata claramente de manipular las emociones del lector, del oyente o e telespectador, impedirle todo pensamiento crítico porque ¿quién va a estar en contra de una “agresión” o de un “grupo terrorista”?

Veo en los debates siempre a los mismos “expertos”, a los periodistas de los mismos medios atlantistas, Die Zeit, Der Spiegel, de  algunas radios públicas, algún  profesor de la universidad de las Fuerzas Armadas en Múnich y por supuesto al embajador ucraniano en Berlin..

Nunca recuerdo haber visto,  si no es en las redes sociales, a la ex corresponsal en Moscú Gabriele Krone-Schmalz, autora de varios libros esclarecedores sobre Rusia, y a la que la que Wikipedia -¿quién escribe sus artículos?-  tacha de de “defensora de la agresiva política interior y exterior de Rusia”.

GABRIELE KRONE-SCHMALZ
GABRIELE KRONE-SCHMALZ

Krone-Schmalz ha explicado mejor que nadie en sus libros, de los que alguno fue incluso “best-seller” en Alemania, así como en algunas intervenciones públicas, ignoradas por los medios, los orígenes reales de ese 

conflicto militar. Pero eso no interesa.

Como tampoco vemos entrevistar,  salvo de nuevo en las redes sociales, al que fue jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas alemanas y también presidente del comité militar de la OTAN,  Harald Kujat.

Ese general de cuatro estrellas de la Fuerza Aérea, hoy jubilado, es tremendamente crítico con la estrategia actual de la OTAN frente a Rusia y considera la continuidad del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el mayor obstáculo para la paz en ese país.

HARALD KUJAT
HARALD KUJAT

Y si alguna vez se invita a algún debate a Sahra Wagenknecht, fundadora y líder de la alianza escindida de “Die Linke” (La Izquierda) que lleva su nombre,  o a su marido, el ex dirigente y ex ministro socialdemócrata Oskar Lafontaine,  es para intentar apabullarlos con ayuda de los demás  contertulios.

SARAH WAGENKNECHT OSKAR LAFONTAINE
SARAH WAGENKNECHT OSKAR LAFONTAINE

Cabe decir lo mismo de las informaciones que publican los medios sobre la evolución de la guerra: las víctimas son siempre ucranianas y además civiles. 

Rusia sólo parece además que ataca deliberadamente hospitales y escuelas; nunca, por ejemplo,  fábricas de armamento o instalaciones militares ucranianas camufladas  en zonas urbanas. 

Se habla de que Rusia utiliza a su gente como carne de cañón,  sin que le importe al Gobierno el número de víctimas entre los soldados.

Pero nunca se ve, como en las redes sociales, cómo agentes secretos ucranianos secuestran en plena calle a civiles para meterlos en un coche y llevarlos a la fuerza al frente. 

Y si últimamente se habla de la cumbre de Alaska entre los presidentes de EEUU y de Rusia es sólo para condenar a Trump por haber roto irresponsablemente el aislamiento al que Occidente había decidido someter a Putin. 

 Y para pedir al mismo tiempo que se refuercen las sanciones europeas contra Moscú porque es la única forma de que aprenda el “autócrata” y “criminal de guerra”  ruso. No, no puedo ya oír la palabra “Ukraíne”.

 

UKRAÍNE
JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO

 

 

MANCHETA JULIO 25