Ucrania juega con fuego, que puede ser esta vez nuclear - por Joaquín Rábago

 

 Ucrania juega con fuego, que puede ser esta vez nuclear

Joaquín Rábago

Con su ataque a varias bases militares donde están estacionados,  a la vista de los satélites del enemigo,  los bombarderos estratégicos de la Federación Rusa, Ucrania cruzó la pasada semana una peligrosa línea roja.

ATAQUE CON DRONES A BASES MILITARES RUSAS BBC

Kiev aprovechó arteramente el hecho de que, en conformidad con el acuerdo entre EEUU y Rusia sobre reducción de armas nucleares Nuevo Start, las partes se comprometieron como medida de confianza a no ocultarle al otro sus respectivos arsenales nucleares.

Y con la operación bautizada por los servicios de inteligencia de Kiev “Telaraña”, el gobierno de Volodímir Zelenski pudo haber provocado una respuesta atómica del Kremlin como está prevista para un caso de tal  gravedad  en la nueva doctrina nuclear rusa.

Según esta doctrina, revisada en 2024, Moscú se reserva el derecho de utilizar armas nucleares también en el caso de un ataque de tipo convencional pero que ponga en peligro instalaciones militares o estatales críticas para la propia existencia de la Federación Rusa

Ese supuesto puede aplicarse perfectamente a los últimos ataques ucranianos con drones transportados en secreto a bordo de camiones hasta las proximidades de las bases militares rusas y que, accionados luego a distancia, destruyeron un número indeterminado de bombarderos estratégicos de ese país.

Una operación de ese tipo difícilmente pudo llevarse a cabo sin el conocimiento y la complicidad de los cuatro dirigentes europeos que visitaron últimamente Kiev para solidarizarse con Kiev y animarla a seguir combatiendo con las armas de la OTAN.

TUSK, STARMER, MACRON Y MERZ CON ZELENSKI

Seguramente tampoco, como sospecha el ex inspector de armas estadounidense Scott Ritter, sin la complicidad de los halcones al otro lado del Atlántico como el senador republicano Lindsay Graham -el de “hay que bombardear a Irán”- o su colega demócrata Richard Blumenthal.

GRAHAM Y BLUMENTHAL CON ZELENSKI

Ambos legisladores estuvieron también recientemente en Kiev, desde donde amenazaron a Rusia con la aprobación por el Senado estadounidense de nueva sanciones si no aceptaba la tregua de treinta días propuesta por Kiev y la OTAN.

La pregunta obligada es qué perseguían Zelenski y sus  aliados de Occidente con una provocación susceptible de  provocar una respuesta nuclear no sólo contra la propia Ucrania sino incluso contra algún país de la OTAN como Alemania o el Reino Unido.

¿Buscaban torpedear así las conversaciones de Estambul entre rusos y ucranianos al provocar una respuesta inmediata de Putin, a quien culpar una vez más de no querer la paz?

¿Trataban antes bien de demostrar que Rusia, esa  “gasolinera con armas atómicas”, que dijo el ex jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, no es en el fondo más que un tigre de papel y que no hay que tomarse en serio sus amenazas?

Ignoramos cuánto aguantaría la contención,  la sangre fría mostrada hasta ahora por el líder ruso. Lo único que sabemos es que  con ese tipo de provocaciones, Ucrania y quienes apoyan a Zelenski están jugando con fuego. Y el fuego puede ser esta vez nuclear. 

 


 

JOAQUÍN RÁBAGO