
Para gente que no conoce Canarias o la gente canaria que no la quiere reconocer, yo, Chema Tante, proclamo que esa foto que campea allá arriba, no es ninguna infografía, ninguna maqueta. Es una foto actual, de un puerto que lleva varios años construido, pero que siempre está vacío. Porque cuando llegaun barco, se lo tienen que llevar a las horas, antes de que arrastre la ventolera. Eso no es un puerto, es una caja registradora, un cuerno de la abundancia para la corrupción, que sigue derramando bendiciones, como nos cuenta Juan Antonio Medina en EL DÍA y nos comenta Álvaro de Felipe.En todo caso le digo a mi amigo que marra. Lo del 3 % es en Cataluña, que son más austeros. En nuestra Canarias africana, la cosa no baja del 20 %, que la vida está muy cara.


Juliá Álvaro publica en EL DIARIO esta admonición que se une a la que tanta gente llevamos haciendo hace tanto tiempo, potenciado en estos días por el advenimiento del virus maldito. Lo recomienda el coherente veterano militante socialista, Antonio Aguado y yo, Chema Tante, como la memoria es flaca, debo insistir en que cuando la pandemia remita -que no será pronto, pero será- la gente y quienes gobiernan y quienes gestionan las empresas, sobre todo estas últimas personas, pueden olvidar que las causas de la calamidad sanitaria y de la crisis económica han sido las agresiones a la sostenibilidad. Por tanto, si no quieren volver al llanto y al crujir de dientes, y esperando que no sea demasiado tarde, hay que asumir lo que ha pasado, por qué ha pasado y lo que hay que hacer para que, si fuera posible, no vuelva a pasar. Y, para ello, bien vale comprender la utilidad del decálogo que propone Álvaro. Ojalá quienes gobiernan y quienes gestionan las empresas leyeran esto. Y se enteraran de que es lo que tienen que acatar.


Álvaro Santana Acuña responde a lo expuesto por Santiago Pérez sobre la demoliciuón de casas terreras en La Laguna

Fue en enero. Lo publicaron NODAL y NUEVA TRIBUNA Álvaro García Linera describe el símil económico de la "Curva de Elefante", parido por Milanovic y retomado por Piketty, sobre las brutales desigualdades económicas en el mundo. Mientras la gente rica ha disparado sus fortunas, la gente más pobre ha aumentado levemente su posibilidad de consumo y las clases medias la han disminuido, o la han aumentado todavía menos. Y esta realidad, proyectada a la sociedad boliviana, después de los años de gestión de Evo y de Álvaro, explican el furor del golpe que atropelló la democracia. Como escucho decir a García Linera en una entrevista en una radio mexicana. "las clases medias bolivianas no soportaron la competencia de las y los indígenas que se elevaban en la escala social". Y este fenómeno, que se repite por todas las partes en que se rescate a las clases pobres, es caldo de cultivo para el fascismo. Por eso, decía García Linera que es preciso no olvidar las clases medias en los procesos de revolución social. Algo que debería ser muy tenido en cuenta por Maduro, por ejemplo.

Álvaro Carvajal relata en EL MUNDO la confusión y las críticas que ha suscitado la propuesta de Iglesias de eliminar la norma de PODEMOS según la que sus cargos públicos no pueden cobrar más de tres salarios mínimos. El artículo que señala el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado menciona expresamente a Ramón Espinar. Y yo, Chema Tante, agrego que las explicaciones que han dado, por ejemplo, Alberto Rodríguez, Echenique, Monedero o Irene Montero no hacen sino complicar las cosas. Porque dicen que lo que quieren es limitar los salarios, porque tres veces 950 es excesivo. Pero no lo dijeron así en la propuesta. Hablaron solamente de eliminar la norma y eso significa lo que significa.

El economista venezolano Carlos garcía señala este conversatorio sostenido por CELAG con el vicepresidente de Bolivia derrocado por el golpe evangélico USA, Álvaro García Linera. El segundo en el gobierno de Evo Morales es uno de los tipos más sólidos ideológicamente, de la izquierda latinoamericana, y en este texto lo demuestra de sobra. Sus reflexiones sobre la necesidad de que las fuerzas sociales asuman la necesidad de llegar al poder, sin abandonar la lucha ciudadana es brillante.