
Lo publica juan Torres en PÚBLICO y lo comenta en YOUTUBE. Lo señala el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado. Y yo, Chema Tante, no como corrección -Achamán me guarde de corregir a semejante teórico económico- si o como apostilla, agregaré que, a la hora de comparar la Renta Básica con el apoyo a las empresas, hay que tener en cuenta que, el dinero que se invierte en garantizar el ingreso a la gente sin recursos, va inmediatamente al consumo y, por ende, a las empresas. Todo el dinero. En cambio, muchos de los fondos con que se sostiene a empresas, van a los y las accionistas que, como en muchos casos les sobra, terminan en la especulación financiera. En todo caso, lo que está fuera de duda es que el estado debe aplicar todo el dinero que tenga y el que no tenga, para sostener a la gente, primero y a las empresas, después.

El coherente veterano militante socialista Antonio Aguado nos trae hoy un artículo de una mujer magnífica, Victoria Sendón, una tipa de izquierda y feminista, que no se puede ser una cosa y no la otra. Victoria reflexiona sobre algo que empieza a tomar cuerpo en las mentes de la gente progresista, pero que no termina de ser asumida, por lo que se ve. El gran problema de la política es el,alejamiento. Y, en la izquierda, que debe salir y ser parte de la gente, este alejamiento es doblemente grave.
... dícese del desinquieto, que no para la pata, y se pasa el día de un lugar para otro, sin sentar cabeza, como buscando sin saber qué.
Porque unos pagos habrían prescrito y los otros serían inferiores a los 120.000 euros. Pero ojo. No serían delito fiscal. Habrá que ver si la financiación ilegal de partidos y los pagos a directivos no son delitos de otra naturaleza. Y la mentira en todas partes sobre este asunto. Yo vulevo a insistir en que si un partido recauda pasta en ingentes cantidades, nadie se puede creer que es por la bondad ideológica de los aportantes, sino por favores en contraprestación. Y si este sistema no es capaz de aclarar todo esto y de castigar a los culpables, es un sistema que no sirve.
"Burro grande, ande o no ande", dice el refrán, demostrando que en todo hay excepciones. Porque la sabiduría popular no suele equivocarse, pero a veces, lo hace.