
Del zangoloteo de reacciones que ha causado, causa y causará la bajurria de Cifuentes, el coherente veterano militante socialista selecciona, con mucho tino, este artículo de Juan Carlos Escudier. Se hace difícil explicar con más breve claridad los desbarres de este asunto. Pero sobre todo, hay que destacar esa afirmación de la zarandaja dimisionaria, de que es mejor el saqueo inmisericorde, antes que "gobierne la izquierda radical". Y yo, Chema Tante, agrego -y no es elogio- que situar a Ángel Gabilondo en la izquierda radical es una buena prueba de que la ratera masterdecapitada Cifuentes esta, además, como una baifa. Esta sonsa, como hacían sus añorados predecesores franquistas, ve comunistas hasta en los más santos lugares.

En TAMAIMOS, José Farrujía de la Rosa clama ante el atropello que un artista depredador de los valores del paisaje y el territorio, Agustín Ibarrola, se propone perpetrar en la isla de La Palma, con la complicidad toleta de su clega palmero, Facundo Fierro y de las autoridades locales e insulares. La protesta ciudadana contra esta barbaridad disfrazada de creatividad que pretende pintar machangadas en árboles y teniques, viene del 2015. Pero el godo y los simplones persisten en su ruin empeño. Farrujía destaca la paradoja comparativa entre el proyecto de Ibarrola en La Palma y el de Chillida en Tindaya. Como ya planteara Verónica Galán en 2015 resulta irritante que esta tropa ignorante quiera destrozar petroglifos en Fuerteventura mientras degrada el paisaje en La Palma. Achamán nos salve y guarde de tanto velillo.

Detrás de Ibarrola y Fierro, el paisaje que quieren destrozar. ¿Que belleza le van añadir estos cachanchanes?


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