
Francisco Morote, de Attac Canarias, informa del muy lamentable fallecimiento de Alejandro Nadal:
"Con hondo pesar quiero comunicarles el fallecimiento de Alejando Nadal, prestigioso economista y colaborador habitual del periódico mejicano La Jornada. Durante años leí y difundí sus artículos que muchos de ustedes conocerán. Tuve el honor de proponerle para formar parte del Consejo Científico de ATTAC España, del que ha sido miembro hasta el final.
Considero a Alejandro Nadal un referente indispensable, desde una óptica de izquierdas, del pensamiento crítico hacia el capitalismo neoliberal. Prueba de ello es el artículo que, a modo de homenaje póstumo, reproduce el diario La Jornada al dar cuenta de su muerte el pasado martes 17 de marzo"
Yo, Chema Tante, comparto el pesar por esta desaparición de un esforzado defensor de la justicia económica y La casa de mi tía se une al homenaje, publicando íntegro también el articulo reproducido por LA JORNADA.

No se puede decir "lo que le pasó a César Strawberry", sino "lo que le hicieron". Porque fue la intolerancia, el fanatismo, la cerrilidad que lleva tantos años gobernando este reino de Felipe el último, la que ha crujido a este hombre y a varias personas más, en nombre de una justicia fétidamente entendido. Y yo, Chema Tante, lo digo con plena conciencia. Si será flagrante y evidente la injusticia que se comete con estas gentes, que una justicia infectada por los mismos miasmas que tanta gente de los gobiernos la que no ha tenido más remedio que reconocer la inocencia democrática de Strawberry y compañía. Es intolerable que en este estado que se llama democrático se sigan persiguiendo supuestos delitos de opinión y expresión. Y hay que decir con toda contundencia que los objetivos de estas persecuciones no son las víctimas directas del acoso, sino el resto, todo el resto de la población. Se trata de una amenaza chantajista para acallar las voces. Es preciso señalar a sujetos execrables como el pío Fernández Díaz y el protervo Rajoy. Malditos sean, ellos y toda su ralea. El coherente veterano militante socialista Antonio Aguado, que sé firmemente que comparte mi criterio democrático, señala el artículo de Isabel Elbal y la jugosa entrevista de Elena herrera en EL DIARIO

La autorizada opinión de Miguel Pasquau Liaño deja definitivamente clara la cuestión de la competencia que la Constitución pudiera adjudicar a las Fuerzas Armadas para dirimir cuestiones políticas, sean territoriales o de cualquier otra índole. Es muy sencillo y esto sirve, tanto para analizar hechos históricos -tan frecuentes en este imperio español- como para la coyuntura actual. Lo que hagan o dejen de hacer las Fuerzas Armadas, en toda circunstancia, lo decide su comandante. Y el comandante de las Fuerzas Armadas es el Presidente del Gobierno. Porque, aunque mucho militar y mucho político por ahí lo ignore, hasta esta Constitución heredada de Franco consagra el papel simbólico, no ejecutivo, del Jefe del Estado. De manera que los Tertsch, Ortega Smith, Abascal, Casado, Arrimadas y demás peña que están en el empeño de que las Fuerzas Armadas se metan en la política, pueden ir dejando de pensar que eso está en la Constitución. Para lo que tengan que pedir al Ejército,pueden dirigirse a La Moncloa, no al primer general que tengan a mano.

Para las personas -evidentemente, no somos tantas como debiera que nos angutiamo ante le futuro que le espera a la Humanidad en las garra del neoliberalismo ecocida, desde luego, los resultados del COP25, no por eperados han ido menos decepcionantes. La codicia suicida y asesina del neoliberalismo ecocida, sí, como dice y repite Francisco Morote, de Attac Canarias, que señala el artículo de Víctor M. Toledo y el editorialo, ambos de LA JORNADA Ambos textos coinciden en que solamente la conjunción de los ámbitos oficiales, la ciencia y la ciudadanía organizada podrá frenar la hecatombe humana que va a causar el desastre climático. Pero, visto lo ocurrido en el COP 25 -cuyo único resultado ha sido el agrado de volver a verse y la cita para el próximo tenderete- parece que estamos muy lejos de encontrar las soluciones efectivas. Y para entonce, aterra pensarlo, quizá sea tarde

Felipe Borbón, VI (y espero yo, Chema Tante, que último de lo que queda del imperio español) se fue a Cuba, de la mano del ínclito Borrell y se puso a alegar de democracia y de derechos humanos. Como dice un tuit de estos días, "Felipe vende democracia en Cuba y armas en Arabia Saudí). El coherente veterano militante socialista y republicano insigne, Antonio Aguado, señala en PÚBLICO estos certeros artículo de Danilo Albín y, Editorial en PÚBLICO, sobre la arrogancia real en tierras de lo que para Canarias siempre fue Cubita la bella.

Mientras el debate electoral se encona, con grandes temas, ajenos a la realidad, la vida sigue. Y los problemas endémicos en este estado de derecha heredado del franquismo, se mantienen. Como el desprecio por la ciencia y por la investigación. Vean esta información que señala en EL DIARIO, firmada por Daniel Sánchez Caballero.