Casado aprendió bien de Aznar: continúa usando a los muertos como arma política. J.A.G en DIARIO 16

Firmado como J.A.G., este artículo en DIARIO 16, recomendado por el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado se refiere a las tétricas mañas de Casado, heredadas de su padre en política, Aznar. Desde luego, este tipo, casado, parece el gran visir Iznogud, que quiere ser calif, en lugar del Califa, como sea. Y en esa arrebatada obsesión el Iznogud Casado la emprende contra todo, así sea de su propio partido. La estrategia de la mentira, la calumnia. Todo vale. La Moncloa bien vale cubrirso, no precisamente de gloria.



En el resto del estado, solamente caben dos modos de ver la fogalera montada en Cataluña: Por una parte, quienes sabemos que los millones (no se sabe cuántos, porque no dejan consultarlo) que quieren la independencia están ahí, quiérase o no; y por la otra quienes no quieren sino escacharles la cabeza a esos millones, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, desde 1939, para acá. En este segunda tesitura está el desesperante Aznar, dispuesto a tirar contra todo lo que se mueva, como nos cuenta Javier Pérez Royo, en artículo señalado en EL DIARIO por el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado. Mucho ojo con esto, porque la posición maximalista de Aznar es calcada de la de sus ancianos conmilitones de 1936. Nada nuevo, en este estado de nuestras desgracias.





Desde la Argentina, Walter C. Medina grita desde NUEVA TRIBUNA su dolor por la tragedia terrorista de Barcelona, y señala al origen de toda esta locura. La violencia imperialista recuoerada, exarcebada por el fatídico Trio de las Azores. Y, en el estado español, a ese fatuo llamado Aznar.