Lección desde las antípodas. El PIB es un instrumento de medición de la prosperidad desfasado. Y por eso Nueva Zelanda lo cambia por un "“índice de bienestar de la ciudadanía”, MAGNET, EL ECONOMISTA, EL PAÍS, DINERO

MAGNET, EL ECONOMISTA, EL PAÍS, DINERO, son algunos de los medios que informan, sin excesiva rimbombancia, de algo que a mí, Chema Tante, me parece significativo. Como dice Fernando Sabaté, que ha levantado el conejo., "Ya que importamos kiwis desde Nueva Zelanda (qué barbaridad), podríamos importar esto también". Porque eso del PIB, igual que lo de la renta per cápita son falacias idénticas a la del pollo estadístico. Analistas y comentaristas pegan alaridos de alarma o satisfacción, cuando sube o baja el PIB, cuando, dicen, crece o baja la economía. Pero a la gente común y corriente, las y los pobres, no no enteramos de si sube o baja el endiablado PIB. Nuestra parte del pollo es más bien raquítica. En Nueva Zelanda, a partir del día 30 de mayo, no se tragan la descomunal mentira. Y empiezan a trabajar con la verdad.






Compré Expediente Rojas como homenaje al ser humano que conocí, no siento apetencia por el género.
Que la mentira generalizada presente en el pacto azul naranja no haga olvidar el cinismo supremo que contiene la coyunda de Pp y C's a la que se ha unido, refocilándose en el barro, la miserable coalición llamada canaria. Esa manera de disimular la impunidad otorgada a la corrupción, como nos recuerda Víctor Arrogante, desde NUEVA TRIBUNA y MULTIFORO EU.
