
En el follón desatado con motivo de las siempre presentes tensiones territoriales en el estado español, azuzadas ahora por una descabellada sentencia y una actitud brutal del gobierno de España contra la gente que se manifiesta, parece claro que es necesario buscar el consenso. Y, con buen sentido de la oportunidad, Eduardo Montagut, desde EL OBRERO, teoriza sobre este dichoso consenso. El problema es que lo hace de manera muy generalista, sin entrar en el detalle. Y el detalle es que es imposible iniciar la búsqueda del consenso cuando una de las partes se niega a hablar si antes la parte contraria no se humilla. Es el manido subterfugio de condicionar la negociación a la aceptación de aspectos esenciales que deberían integrar la propia negociación. Así no hay manera. De la misma forma que, si uno no quiere, dos no pelean, aquí, si uno no quiere, dos nunca podrán consensuar nada. Y eso se le debería decir Montagut a su secretario general y presidente.
UGT refuerza la acción sindical para que los pactos salariales rectifiquen sus partes discriminatorias y los trabajadores no pierdan capacidad adquisitiva hasta no se alcancen un acuerdo acorde a esa garantía en el Convenio Colectivo.
Nos dicen que las grandes empresas ubicadas en Catalunya huyen de la quema, y están ya haciendo las maletas para abandonar Barcelona en masa si el pueblo catalán libre, culto y soberano, pone las urnas y vota pacíficamente su referéndum pro independencia.
Conforme pasan las horas vamos viendo más nítidamente las cartas en la manga de Pedro Sánchez y del PSOE. Al final Pédro Sánchez acatará la decisión del partido de no investir presidente a Rajoy ni a nadie del PP y, por otra parte, evitar pactar con Podemos.
No me cabe ninguna duda que el PSOE apoyará una gran coalición con un gobierno de consenso y tecnócrata, pues esta parece ser la opinión de esos electores volátiles, transversales y bien informados que suelen ser los que terminan cambiando la realidad de los países y ahormando a sus fuerzas políticas para que actúen conforme al guión que la ciudadanía, la nueva sociedad civil organizada, determina en cada momento. Guión en el que la ciudadanía ejerce de jefe y los actores políticos han de ser disciplinados operarios. Este y no otro es el nuevo eje conceptual del siglo XXI.
Sabaté defiende que esta regulación debe ser una oportunidad para compatibilizar la protección de la Naturaleza con el desarrollo económico y social sostenible
La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético consigue convocar una concurrida asamblea ciudadana, de la que se extrajo una hoja de ruta para guiar la lucha contra la introducción del gas natural en Canarias.
Canarias tuvo que llevar adelante una pacífica pero muy exigente batalla política para conseguir que el Estado se implicara en la mejora de su red viaria.