
Ana María Pascual en PÚBLICO comenta el desastroso estado de la justicia. Lo señala el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado. Y yo, Chema Tante, digo que esto es la vergüenza supina de este estado de derecha español, una justicia plagada de ignorantes, agarrotada por el fanatismo y condicionada por la sumisión al poder económico. No hay justicia, porque no hay ..democracia, porque perdura el sistema montado por Franco para el beneficio de la oligarquía.

Francisco Morote señala esta importante crónica de Sato Díaz en CUARTO PODER. Y yo, Chema Tante lo comento. Es necesario cerrar filas,. La gente, toda la gente, incluyendo la honesta militancia psocialista, tiene que resistir al neoliberalismo

Joaquim Bosch en EL DIARIO, en artículo que recomienda el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado trata sobre el descomunal problema montado en el Pode Judicial, desde el punto de vista técnico. Pero, en la opinión de un tipo de la calle, que soy yo, Chema Tante, esto es una auténtico desastre de la democracia. Claro que para una multitud de tipas y tipos de la calle también, no pasa nada, pero es una catástrofe. Una catástrofe, encima, perpetuada. Solamente la gente ciega en política -que tanto abunda en este estado de derecha- ignora que el bloqueo de las alturas de la Justicia lo mantienen los y las delincuentes organizados en el partido mal llamado popular para garantizarse, dentro de lo posible, la mayor impunidad y complacencia para sus delitos. No hay otra historia. Y, como eso lo han podido hacer porque se lo permite la Constitución, es lícito afirmar que la Constitución del 78 fue y es una chapuza.

Antonio Baylos, en este rotundo artículo en NUEVA TRIBUNA, certifica, no ya la muerte, sino la nula existencia del estado de derecho en este reino de Felipe, el último Borbón. Porque el estado de derecho reposa en la separación de los poderes, y eso, en este régimen heredado del franquismo, es una broma muy poco seria. Muchos son los años que yo, Chema Tante, llevo insistiendo en que la Justicia en este estado de derecha está parcializada de una manera brutal. A cada momento nos tropezamos con esas sentencias en que, como dice el catedrático, el tribunal no tiene en cuenta más que las pruebas que convienen a sus propósitos, dando de lado, no admitiendo o anulando las que demuestren lo contrario. Lo que está ocurriendo en estos días con el asunto del Coronel de la Guardia Civil con cuyo nombre no pienso entretenerme, o con la confirmación de la sentencia que cruje a 9 meses por un tuit o el archivo del caso del genuflexo Clavijo, en el que el Supremo, simplemente, no tiene en cuenta aspectos decisivos de la causa, no sino ejemplos, sin olvidar lo que pasó con los chicos de Altsasu, de la manera en que la Justicia contempla los procesos. ¿Alguien pienssa que a Juan Carlos Borbón le van a ajustar las cuentas, que le van a obligar a devolver los cuartos que haya arramblado, lo que haya birlado al Fisco.

Ya lo anunciaban, en mayo y agosto, Elena Sevillano en EL PAÍS, Jorge Zuloaga en EL CONFIDENCIAL y David Cabrera en VOZ PÓPULI, pero ahora Carlos Segovia en EL MUNDO y Begoña P. Ramírez, desde INFO LIBRE, comunican que el asunto, lejos de haberse olvidado sigue provocando problemas internos en el Banco de España. Y yo, Chema Tante, digo que esta no es la noticia. La noticia, largamente anunciada y sabida, pero lamentablemente despreciada, es que la banca privada en este estado español, con las manos libres, por la ausencia de una banca pública y con los organismos de supervisión y control absolutamente domesticados, puede perpetrar, como perpetra, toda suerte de estafas y robos. Y no será porque no se difunda, porque no se diga. Da lo mismo. La banca española es un gang dedicado al hurto, el pillaje y la rapiña, en tanto que las buenas, alegres y confiadas gentes de estas sociedades de lo que queda del imperio español distraemos nuestras atenciones contando uvas, armando belenes o dándonos con banderas, según sea el momento. Esta es la clave de la desgracia de este estado, que el neoliberalismo no tiene quien lo sujete. El Profesor Federico Aguilera Klink, que conoce bien el percal, señala y comenta esta infamia cometida contra Jorge Pérez, culpable del terrible delito de haber denunciado la verdad.