Lo que falta y lo que sobra - por Francí Xavier Muñoz
A quince días del pretendido referéndum en Cataluña las espadas siguen en alto. Ni Gobierno central ni Gobierno autonómico han sido capaces de iniciar un diálogo sólido y fructífero sobre las discrepancias que mantienen en torno al supuesto derecho a decidir de los catalanes sobre su futuro con el resto de los españoles. De un lado y otro se escuchan reproches sobre la dejadez mutua a la que han conducido ambas partes el conflicto y de un lado y otro observamos la misma cerrazón que nos ha traído hasta la incertidumbre final sobre lo que ocurrirá en la calle el próximo 1-O. Son las mejores excusas para enquistar los conflictos políticos.

Si sirve de algo, yo le recomiendo al Comité Federal del PSOE que conceda libertad de voto a sus diputados ante la posible nueva investidura de Rajoy para que sólo unos pocos se abstengan, pues ésa será la única forma de salvar algo la escasa credibilidad que le queda ya al partido entre el electorado de abajo a la izquierda. 
Tras la indigestión de los resultados electorales del 26-J, se pueden hacer dos análisis políticos, uno más diplomático que otro. El análisis “políticamente correcto” nos llevaría a determinar que el PP, con su campaña del miedo, ha conseguido robarle votos tanto a Ciudadanos como al PSOE. Del contraste de los resultados se deduce claramente que el número de votos que gana ahora el PP lo pierden, exactamente, PSOE y Ciudadanos. Es decir, ha habido un claro trasvase de votos moderados de centro-izquierda y de centro-derecha al partido más alejado del centro por la derecha que es, precisamente, el PP. Y eso, ¿por qué?, podríamos preguntarnos.
Salvo que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, sea mejor prestidigitador que político, creo que las conversaciones que ha iniciado para lograr su investidura a la Presidencia del Gobierno no buscan tanto ésta como saber a quién se le hará culpable de repetir las elecciones, argumento central sobre el que girarán todos los mítines en la próxima campaña y que el PSOE rentabilizará al máximo en su pugna particular contra Podemos para conservar la segunda posición que ahora mantiene en el tablero político.