
En EL DIARIO CANARIAS AHORA, Jennifer Jiménez nos trae otra historia de los ciento de miles de asesinatos del franquismo. La historia de Francisco Moriñigo, que señala el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado, parece el paradigma de los hechos de crueldad fría de la derecha insurrecta en 1936. No se sabe mucho concreto de lo que pasó con Moriñigo, pero de los datos que ha ido recopilando su familia, con la referencias de los libros de Juan y Pedro Medina Sanabria, más otras de Sergio Millares, se deduce que esta fue otra de tantas muertes de quienes se resistieron a la rebelión militar y derechista. El fusilamiento de este hombre, como el de tantísimos otros no fue consecuencia del fragor del combate o de las pasiones, en el momento del levantamiento. Se trata de una represalia fríamente ejecutada. Parece que los restos de Moriñigo reposan junto con los de los fusilados de San Lorenzo, en esa fosa común del cementerio de Vegueta en Las Palmas, que según dictámenes técnicos, no puede abrirse.

El coherente veterano militante socialista Antonio Aguado señala y comenta la información de S. Jiménez en PERIÓDICO CLM, sobre la resonante ausencia de Page, Lambán y Vara en el momento de la gloriosa investidura de Sñanchez en el Congreso. Estos tres sujetos son buena representación de esos barones y sultanas que utilizaron a su partido como mera máquina electoral, poniendo luego sus cargos al servicio del neoliberaliso y ensuciando las nobles y veneradas siglas, Junto con la derecha, a la que también pertenecen, esta vergüenza del socialismo ha sido también la gran derrotada este 7 de enero que pasa a la Historia