Termina un curso más. Este junio, tras dos cursos escolares, me he despedido de mis chicos y chicas y sus familias. Probablemente en septiembre empiece con un nuevo grupo. Así que hemos dedicado un tiempo a recopilar los proyectos, actividades y tareas realizadas en este periodo y a valorarlas.
Hay que reconocer que las mujeres hemos avanzado en la conquista de muchos derechos y que son el ámbito corporal, la sexualidad y la reproducción los terrenos donde perduran los controles patriarcales más duros, donde cuesta más desatar los nudos de la discriminación.
Hubo una vez un tiempo en que en Canarias existía un Programa Institucional de Educación Afectivo Sexual (del año 1986 al 2003) que promovía una educación afectivo sexual integral, que aportaba formación, apoyo, orientación y materiales de calidad a los centros escolares; un tiempo en el que Canarias contó con un Plan Institucional de Educación y Atención a la Sexualidad Juvenil (1997-2003), que puso en marcha importantes acciones vinculadas a la información, a la educación y a la atención a la sexualidad.
El pasado 20 de diciembre el Consejo de Ministros español nos devolvió, una vez más, a los años setenta, cuando miles de mujeres y hombres pedíamos que se acabara con los procesos de clandestinidad en el aborto y los vergonzantes viajes a Londres y Ámsterdam.
La modificación que el gobierno del Partido Popular pretende realizar a la Ley Orgánica de derechos sexuales y reproductivos y de la interrupción voluntaria del embarazo, revocando los escasos avances aprobados por el gobierno del PSOE hace tres años, nos impondrá un sistema aún más restrictivo que el que estuvo vigente entre 1985 y 2010.
"Actuemos con honestidad. El debate sobre aborto sí o aborto no, es un debate falso. Los embarazos no deseados y los abortos, prohibidos o legales, existen, y precisamente en Canarias constituyen un problema de salud pública, que ha aumentado en las jóvenes de forma preocupante en la última década."

