
Sería la noticia del siglo, si no los hubiera salvado la pandemia coronavírica. Menudo sainete ha montado el rey de hoy con el de ayer. El coherente veterano militante socialista Antonio Aguado señala y comenta el artículo de Ignacio Escolar en EL DIARIO.

Desde LA HORA DIGITAL, María Mir-Rocafort apela al centenario de la película de Robert Wiene El gabinete del doctor Caligari, para recordando la vinculación que se hace del terror que inspira la película con el advenimiento del fascismo, proyectar esa idea a nuestra realidad. Igual que hizo el fascismo el siglo pasado, utilizar el terror para implantar un régimen de un terror todavía peor, en estos tiempos la extrema derecha (en este estado español no hay otra) que siempre tiende al fascismo -aunque el totorota alcalde de Madrid haga como que no lo sabe-está recurriendo a la misma estrategia. Agita el machango del miedo para ver si así se encumbra al poder y puede de verdad meternos el miedo en el cuerpo. Por cierto, si a alguien le apetece ver la película o verla de nuevo, en LA HORA DIGITAL insertan el vídeo completo. Más terror.

No será porque no se haya dicho y repetido. Pero no sirve para mucho. En los medios mercenarios, en los espacios sociales de análisis y debate, se siguen venerando los postulados neoliberales como si fueran dogmas incuestionables de la teoría económica. Pero lo cierto es que la rizada del rizo capitalista, el neoliberalismo de Friedman, no solamente es un error metodológico, una práctica nociva para la misma economía, sino una filosofía nociva para el Planeta y para el género humano, incluyendo la misma horda neoliberal. Chiqui, Iris Pérez, señala estas declaraciones que hiciera en 2015 a EN TORNO y reproducido por EL MOSTRADOR, ambos medios chilenos, por el llorado, fallecido en agosto, Manfred Max Neef. Max Neef lo deja claro. El neoliberalismo mata a dimensiones de genocidio, impunemente, y ha generado una regresión social pavorosa. Nada nuevo, por cierto. Porque el neoliberalismo ha sido el arma fundamental en la ofensiva de las oligarquías financieras mundiales para recuperar los privilegios que perdieron tras años de lucha popular. La desaparición de la Unión Soviética, que operó como dique protectos de las clases trabajadoras, abrió la caza libre.

Nicolás Guillén lo escribió en memoria del Che. Pero sus palabras, leídas, o escuchadas en la voz herida de Paco Ibáñez, nos recuerdan, una, por qué murió en La Higuera el Ché; y, dos, que en Bolivia, en toda América Latina, el buitre USA sigue planeando en busca de sus presas. No es Áñez, no es Guaidó, no es Moreno, no es Piñera, no es Bolsonaro. Ni siquiera es Trump. Es USA. Es el neoliberalismo. Están torturando y matando al pueblo boliviano, aferrado a su wiphala.


"...o triste es que nos pueda matar la ignorancia, o el desconocimiento de remedios que, a menudo, tenemos a nuestro alcance, accesibles y a bajo coste."

Ya es un tópico, que hay que decir con mayor fuerza cuando la tragedia es por allá. Porque cuando es en Europa o América, suena mal que se recuerde. El criminal terrorismo, yihadista en este caso, golpea cruelmente en muchas partes, pero con mayor frecuencia y más contundencia, a los propios pueblos musulmanes, a los que hay que mostrar solidaridad. Porque esos pueblos sufren dos agresiones. Las de los estados occidentales y los del Yihadismo. La página de la SER , con información de EFE, o LA VANGUARDIA, cuentaN en detalle la masacre del Sinai. Muchas, muchas más víctimas que en Barcelona o Londres. Pero son de allá. Un problema menor, parece, porque la opinión pública en los países "desarrollados", ni se inmuta.