Mauricio Hayek cobró talones al portador para evitar ser identificado
Este chorizo de marca mayor, que se pasea con todas sus ínfulas, emperifollado de veintiún botones, como si fuera el digno jurista que preteden ser, por las calles chicharreras, era el el abogaducho que le cobraba a la vez de las dos partes enrentadas en la fogalera de los terrenos de Las Teresitas.
En la página de ESTIBADORES, Lázaro Lemes le da lo suyo a José Carlos Mauricio, que se permitió, hace falta cara, criticar a un colectivo de trabajadores.
Juan Carlos de Sancho se echó sobre los hombros la tarea de difundir nuestra poesía por esos mundos. Ahora ha aparecido en español una crítica sobre la antología POETAS DE ISLAS CANARIAS