Todo cambia pero todo sigue igual (Gregorio Morán) Comenta Federico Aguilera Klink

Yo, Chema Tante, estoy convencido de que las permanentes, normalmente soterradas, otras veces encendidas, crisis territoriales en este estado español solamente podrán solventarse cuando se escuchen, atiendan y asuman todas las posiciones, todos los criterios. Por ejemplo, aquí tenemos la siempre respetable -como todas- opinión de Gregorio Morán que comenta y señala en EL ESPAÑOL y REBELIÓN, Federico Aguilera Klink. Sobre este artículo de Morán yo, Chema Tante, considero que olvida e ignora, como es tan habitual, que lo que Morán llama fanatismo es un sentimiento identitario, popular, experimentado por millones de personas, que están ahí, con tanto derecho como las que más. Morán se refiere a un montón de personas notables que no están por la independencia; pero, insisto, no tiene en cuenta a la legión que sí lo están. Se refiere Morán a la, yo reconozco que intensa, defensa de la identidad catalana; pero no dice nada de las continuas represiones y agresiones que, históricamente ha sufrido la cultura de aquel país. Tengo que repetirlo: atiendo y considero estas manifestaciones de un tipo que me merece respeto; pero creo que con esta manera reduccionista de mirar solamente para un lado, jamás avanzaremos hacia el entendimiento. Si se sigue con este empeño, de una parte y de la otra, de desdeñar los planteamientos de la de enfrente, la inquina persistirá, las fogaleras no podrán extinguirse. Y esto desborda los ámbitos del problema catalán, para instalarse también en los ideológicos. Porque, por mucho que duela, creo que no es negando el pan y la sal a todo lo que huela a derecha, como se combate el fascismo. Y conste que Morán, en el último párrafo de su texto demuestra que participa de esta creencia.
Ramón Afonso repesca en FACEBOOK este aleccionadora entrevista que le hiciera en 2013 Antonio Yelo a Gregorio Morán. Resulta gratificante, parvo consuelo, ver que se abre paso la verdad, después de lustros teniendo que aguantar las loas y sahumerios a unos tipos que lo único que hicieron fue amarrar al estado español a una continuación del franquismo con un disfraz de democracia. Los que montaron esta Transición tramposa consiguieron cristalizar en realidad el celebérrimo "Todo está atado y bien atado" del sanguinario dictador. Gregorio Morán fue un testigo de primera fila de aquella farsa protagonizada por una gente o mediocre, o aleve. El perfil zafio, inculto, oportunista, de Suárez es la mejor representación del nuevo estado de derecha que impusieron a los pueblos que gimen en esa entelequia llamada España. La entrevista apareció en JOT DOWN y la reprodujo MEMORIA Y REPÚBLICA
Julián Ayala señala este interesante artículo en SIN PERMISO, de Gregorio Morán sobre los dos (personalmente, pienso que son más) grandes problemas que afectan al estado español. Para Morán, este estado comparte con los otros, las desgracias económicas, pero sufre otro de descomunal gravedad, que es la ausencia de memoria. Y yo, Chema Tante, que comparto el criterio de la presencia de estos dos males, agrego otro, que ni siquiera es único: la absoluta incapacidad para reconocer los problemas o la creencia de que, si se ignora una dificultad, ésta desaparecerá por sí misma. Y, como ejemplo, citaré el asunto siempre presente jamás resuelto, de las nacionalidades y las aspiraciones soberanistas. O, para explicarlo mejor: el enfrentamiento entre unos nacionalismos y el cerril nacionalismo español.
Ramón Afonso recomienda este sólido texto de Gregorio Moran en BEZ, que trata sobre el ciego surrealismo esperpénmtico que impregna la realidad política en el estado de derecha español.