El capitalismo global no entiende de navidades, ni de discursos de paz y solidaridad, no entiende de seres humanos, menos de palabras llenas de buena voluntad, de valores o de principios, no hace treguas ni en Navidad, tampoco hace prisioneros.
En su EN CANARIAS, Ángel Rivero apunta la atención hacia el drama, de magnitud creciente que sufre la gente en nuestro archipiélago. No toda la gente, claro, pero sí una parte mayoritaria de ella y que, en estos días de felcicidad obligatoria, debería inspirar la reflexión. Muchas personas están pasando malos tiempos, por estar en el paro. Pero también otras muchas más, que figuran en las ostentosas cifras "de empleo", son víctimas de la crueldad que supone enfrentar serias dificultades económicas a pesar de estar trabajando. Porque les pagan un salario miserable, en este estado feudal de derecha que nos han impuesto.