No es independencia, es democracia. Si la Constitución prohíbe votar, hay que cambiarla
Queremos votar y queremos que voten quienes quieran votar y el Constitucional y los partidos centralistas PpPsoEUpyd lo niegan. No es la primera vez que lo hacen, ni será la ultima, pero hay que destacarlo. La negativa de un tribunal que se supone imparcial ha sido dictada por los partidos hegemónicos que nombran a sus cimponentes. La actuación de este Tribunal Constitucional, en este, como en muchos otros casos, presentes, pasados y futuros, ofrece mucha versimilitud a las sospechas sobre su inclinación partidista. Mientras los y las miembros de los altos tribunales deban sus cargos a los partidos, no se puede hablar de la imprescindible sepraración y autonomía entre los poderes.


La Universidad CEU San Pablo sigue la práctica consuetudinaria de la derecha. Negar la evidencia, creyendo que así desaparece. 