Lo quiero muerto hoy - por Teodoro Santana
En toda batalla interna de cualquier partido, sea de derechas, de izquierdas o nifúnifá, la burguesía interviene defendiendo sus propios intereses, posicionándose tanto con dinero como con la potencia abrumadora de sus medios de comunicación. La lucha de clases se manifiesta así en todo proceso político, independientemente de que los actores en liza aseguren “respetar los asuntos internos” de cada partido.

Yo quiero que toda la gente sea más autónoma: que se tome más tiempo para pensar, y vaya más allá de los tópicos de moda y las recomendaciones interesadas; que se ocupe más sus emociones, que temple sus impulsos y analice sus pasiones y sus inhibiciones; y que se implique en vivir más en consecuencia con sus conocimientos más contrastados y sus sentimientos más auténticos.
Pero no para que haya muchas mujeres en política intentando imitar las maneras violentas de los hombres.

Aunque un pizco abandonado, Juan García Luján mantiene su sitio NO SOMOS NADIE, al que vuelve de cuando en vez para cantarle las verdades a alguien que se lo merezca. Como hace en este clarito post, pidiéndole a Barragán, capitoste general de la venal Coalición poco canaria, que le dé la parte que corresponde de las perras que esperan sacar de su ganchocheo del voto de Oramas al partido poco popular. Y yo me apunto a la idea, para gritar también con todas mis fuerzas que cuando el partido de Barragán, Oramas y el genuflexo Clavijo dice que negocia los intereses de Canarias, en realidad está arrimando la candela al cochino de sus bastardos beneficios, los de los granujas a quienes pertenece ese partido que no es partido, sino empresa comercial. Y de la que Barragán no es más que el mayordomo servil.


Mi amigo Felo destaca y comenta en FACEBOOK este sabroso texto de Maruja Torres en ECOTEUVE sobre el bribón Cebrián, el tipo que ha convertido uno de los mejores medios progresistas del mundo en un periódico mercenario. Dice Felo: "Escrito en 2012, parece el próximo artículo de Maruja Torres, verdades como puños y golpes al hígado"