Política
Hormiga critica la creación de una plaza “innecesaria” en FUNCANIS “que nos costará casi 80.000 euros al año” y que “recuerda a las puertas giratorias para amistades políticas”.
Es la única estrategia política que conoce. La que le ha ido bien, porque, aunque pierde las elecciones, consigue los votos suficientes para gobernar. Se trata de hacer una cosa, pero decir otra bien distinta. Con eso todavía embauca a alguna gente ingenua y a otra gente interesada. Paulino, incapaz de mantener una recaudación fiscal suficiente, de una economía que no tendría porqué ir mal, ha tenido que pedir el rescate. Aunque lo nieguen, acogerse al Fondo de Liquidez Autonómico implica someterse al control de las cuentas. Y ya se sabe, quien sabe de teoría política, que quien controla las cuentas, controla el gobierno. De hecho, a partir de ahora, quien tiene la última palabra en Canarias es Soria. Y, encima, como no tiene ni idea de política ni de semántica, lo único que se le ocurre es el tabú: junta social y nacionalismo. Qué fuerte.