
Me uno a la denuncia y queja que formula EL BLOG DEL VIEJO TOPO y que Carlos Tena reproduce en su página, y que recomienda mi amiga invisible Colometa. El Caso de Amancio Ortega es un nítido ejemplo de la opresión neoliberal. Una fortuna ingente, la primera del mundo, sostenida, como la mayoría de esas grandes acumulaciones de dinero, por el abuso de la gente pobre, condenada a la miseria. De la misma manera que me sumo al rechazo a los elogios, vengan de dónde vengan, a este paradigma del atropello empresarial. No hay que olvidarlo, ni dejar de insistir: De las fortunas de esta gente maldita vienen las desgracias de la gente pobre.

Desde su blog en EL DIARIO, Desalambre denuncia otra ruindad del gobierno ppero
Sardónico, trrite, desesperanzado en la impotencia, se muestra Rafa Dorta en LA OPINIÓN. En este artículo, Rafa participa de tanta gente que no podemos comprender qué tienen en la cabeza y en el alma esa banda jedionda que se atreve a vender a personas refugiadas desamparadas.
"...debemos reflexionar sobre la situación de otro pueblo ubicado a unos cien kilómetros de distancia de Canarias, que viene sufriendo desde hace cuarenta años una situación parecida a la del pueblo sirio..."
Nota de Chema Tante: Oportuna, acertada y documentada reflexión de Juan Francisco Ramírez, que contribuye a comprender mejor lo que está pasando ahí al lado, mucho más cerca de Canarias. de lo que mucha gente piensa.
Mi amiga invisible impide que se pase por alti este incisivo artículo que publica en su blog personal la Profesora de Relaciones Internacionales en la UNED y Licenciada en Ciencias Políticas, la persa Nazanin Armanian, que cubre otro aspecto -el libanés- de la terrible situación en Oriente Medio y la hipocresía europea respecto a la migración fugitiva del horror de la guerra.
El éxodo de miles de personas no sólo cruza ya el Mediterráneo en barcos ruinosos, botes inseguros y balsas rudimentarias sino que además, en los dos últimos meses, ha comenzado a llegar desde Turquía a través del continente en una ruta marcada por la desesperación.