Hacienda estudia implicar al capital privado a través de la RIC en los trenes "la única solución para la movilidad en las islas", LA PROVINCIA. Chema Tante comenta este nuevo dislate

En LA PROVINCIA informan de que Román Rodríguez sigue dedicándose al deporte preferido de la clase política canaria y peninsular y balear, ceutí, melillense... halagar al empresariado e inventar formas para que pueda lucrarse con obras innecesarias, inútiles, inexplicables. La parida de hoy es construir los trenes, dichosos trenes, con fondos de la RIC. Y Román, que sabe perfectamente lo que dice, se atreve a calificar esos fondos de la RIC como "capital privado". Román, conoces muy bien que ese dinero es público y la sola idea de permitir utilizarlo desde la RIC para privatizar un servicio público, el que sea, es una aberración. De manera que yo, Chema Tante, cometo la osadía de explicar, a Román y a quien tenga ganas de calarse este rollo, la magnitud de su error. Que, encima, es un error consciente.








El residente en Viena Bruno Perera expone en LA VOZ LIBERAL DE LANZAROTE esta demostración (me temo que esa no era la intención de Bruno) de la grosera manera en que la Constitución del estado español vulnera los derechos de las minorías. Como demuestra Perera, la Constitución exige la aprobación de la gente de todo el estado para cuestiones que atañen a la población de una parte. Es decir que pone en manos del resto de los pueblos que sufrimos en este estado de derecha. el destino e intereses de una parte. Yo, Chema Tante, rechazo que sobre la conveniencia de Canarias decida gente de otros sitios, de la misma manera que creo que las canarias y canarios, como el resto de poblaciones del estado, no tenemos nada que decir sobre lo que atañe al pueblo catalán. Y como la Constitución heredada del franquismo dice lo contrario, está claro que esta Constitución no es democrática, vulnera el derecho de autodeterminación consagrado por la Carta de Naciones Unidas y debe sustituirse por otra que recupere al fin el hilo democrático truncado entre 1936 y 1939 por la felonía franquista. Y desde luego, debo decir que el titular que le ha puesto Bruno a su nota es claramente provocadora. No sé si es lo que desea, pero ya le digo a Bruno que los catalanes y las catalanas no van a armar ninguna guerra, eso es cosa de los imperiales, y, en todo caso, no sería una guerra civil.