
Alejandro Floría Cortés señala en EL SALTO esta llamada de atención que nos hace a quienes nos sentimos de izquierda Aitor Jiménez desde EL SALTO. Aitor exhorta a adaptarse a la realidad, a examinar los problemas que de verdad angustian a la gente. Porque eso es lo que está haciendo la derecha. Pero no para solucionar los problemas, sino para atraer falsamente ls voluntades. Pero, mientras esto ocurre, desde el lado progresista no hacemos otra cosa que mirarnos de lado.

Te aseguro, Zebenzui, que esperaba tu explicación, que anunciaste, pero ya tardaba, sobre tu monumental partigazo whatsappero. Y, ahora que leo lo que para ti son pruebas de tu buena fe, lo que te aconsejo es que mejor te calles. Porque la encharcas más a cada paso que das.

En el Estadio Nacional de Santiago de Chile Pedro “El canario” era uno más de los 5.000 detenidos el 11 de septiembre de 1973, lo detuvieron dentro de la Universidad Católica, cuando se celebraba una asamblea estudiantil para resistir al golpe fascista del general Pinochet.

No creo que se pueda explicar mejor lo que ocurre en esta izquierda incapaz de ponerse de acuerdo para tumbar a un gobierno corrupto de derechas, que como lo hace Morgan en CANARIAS 7
Todo el barullo político en Europa y al otro lado del charco se resume-para mi- en un solo punto. Que surja un movimiento hegemónico que acabe con la banca usurera tradicional que parasita la economía mundial a este y al otro lado del charco.
Creo que es muy aleccionador este artículo de Juan Carlos Monedero en 20 MINUTOS, que señala Francisco Morote, de ATTAC Canarias. Monedero, con su contundente estilo, relata cómo, en su ingenuidad, la gente de Podemos no advirtio que su trasparencia en el debate interno podía -y así fue- utilizarse popr los enemigos para desprestigiar la organización y romper la imagen de Pablo Iglesias. Y es que la campaña de medios ha sentenciado la disgregación de Podemos, a causa de un debate que es idéntico al que se produce en otras fuerzas políticas y cuya ausencia incluso se critica con razón, en partidos autoritarios como ese mal llamado popular.