En NACIÓN CANARIA, al hilo de la conocida estrofa de la canción de Taburiente, Oscar Chirino se pregunta ¿qué trigales? y arma un argumentado artículo sobre una más de las cruces de este calvario que le toca pasar al pueblo canario. El egoísmo insensible de unos gobiernos en Madrid y la cerrilidad codiciosa de otros gobiernos en Canarias han desrozado nuestra producción agroganadera y nos condenan a la más dura dependencia: la alimentaria.

Digo yo en otra entrada de La casa de mi tía que no hay espacio para tratar sobre tanta desgracia que se cierne sobre nuestra realidad. Pero es preciso intentar abaracar lo más posible. Rescatando un post antiguo de LA TIRADERA, Enrique Bethencourt aborda otra cuestión que yo citaré empezando por sus causas: la difuminación de los valores sociales ha magnificado la entidad de un problema que siempre ha existido, pero no con la virulencia que experimenta en estos tiempos.

Todavía hoy, con todo lo que acontece, escucho a demasiada gente justificar porque no lucha. Todavía hoy, con tanto sufrimiento derramado, quedan demasiadas personas indolentes. Excesivas excusas, incomprensible flojera.

El 20 de junio a las 19:30 horasPlaza de La Constitución (Obelisco). Las Palmas de Gran Canaria Plaza Los Patos. Santa Cruz de Tenerife

El turbio asunto de los viajes del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General de Poder Judicial, Carlos Dívar Blanco, con una misteriosa persona que le acompañaba, más un séquito de siete escoltas y varios vehículos, en fínes de semana, a hoteles de lujo, salpìcan la dignidad del Poder Judicial y de todo el sistema de administración de justicia. El protagonista del lóbrego caso se ha negado a aclarar las cosas, el Consejo del Poder Judicial no le pide tampoco que lo haga. Pero es absolutamente impresindible llegar al fondo del asunto. En la web de GCPJ hay un buzón de sugerencias, en el que se están acumulando las peticiones de explicaciones. Te propongo, si te parece oportuno, que te sumes a ellas.