
Desde EL PAÍS, el incombustible (tiene que serlo, para estar en ese medio desde 1982) Xavier Vidal-Folch dice que, a pesar de sus historias, el PSOE no ha salido muy parado del 10 N. Y es verdad. Pero no es menos cierto que Sánchez, por su mala cabeza y peor asesoramiento, se ha metido en un cercado de tunos erizado de picos, del que no le va a resultar fácil salir. Y si sale, con toda seguridad lo hará seriamente aruñado. Sánchez creyó una genialidad maquiavélica azuzar la fogalera catalana con la coincidencia entre la sentencia y la campaña electoral. Y se armó la que se ha armado. Y ahora el irresponsable psoeísta se encuentra obligado a entenderse, por una parte, con Unidas Podemos, cosa que irrita a la banca botinera a la que tanto quiere y tand debe; y, por la otra, con el soberanismo, lo que enerva al fanatismo centralista, dentro y fuera de su propio partido,. En este momento, por todo el imperio en el que se pone el sol a cada momento, la gente se pregunta cómo demonios se propone Sánchez armar un gobierno. A menos que siga la propuesta que le dejaría a Arrimadas, Errejón y uno de Cantabria con una vicepresidencia por cabeza, que, con las de Calviño y Ábalos, terminarían por convertir ese gobierno en un esperpento, pasto del cachondeo politico de Europa.

Probablemente muy pocos camaradas se acuerden de este luchador comunista, porque no tiene un apellido relevante, Sánchez hay multitud, es un apellido muy común, pero como Vidal hubo pocos.