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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

LA PALMA: Todavía estamos a tiempo de diseñar otro Valle de Aridane - por Pedro Higinio Álvarez Rodríguez

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LA PALMA: Todavía estamos a tiempo de diseñar otro Valle de Aridane 

Pedro Higinio Álvarez Rodríguez 

Economista 

 

Desde el punto de vista exclusivamente geográfico y territorial, menos del 1,73% de la superficie de la isla, ha sido la zona directamente afectada por la erupción volcánica de  septiembre de 2021 y toda esa área de 1.220 hectáreas, en el Valle de Aridane. Aun así, su impacto en viviendas, propiedades, fincas, empresas, negocios e infraestructuras  públicas, ha supuesto un daño inmenso, en términos personales y económicos. 

Muy pronto, el Cabildo de La Palma acuñó una expresión falsa y engañosa de una  supuesta “reconstrucción de La Palma”, que no deja de ser un “eslogan político”, propio  de la dinámica populista en que se ha convertido gran parte de la manera de hacer política  en La Palma y Canarias y con el que generar falsas expectativas e ilusiones en los  ciudadanos del Valle directamente afectados en sus proyectos de vida. 

Dicho eslogan, se ha utilizado también como un mensaje al resto de las administraciones  públicas autonómica y central, para reclamar la llegada de casi dos mil millones de euros,  cuya gestión ha sido opaca, con un abuso de la contratación administrativa por  emergencia e ineficaz y que debería ser motivo por el que en el Parlamento de Canarias  y en el Congreso de los Diputados, se hubiesen constituido sendas comisiones de  investigación, que fiscalizara políticamente el destino de tantos millones de euros  públicos, que no han sido capaces de solucionar la necesidad más importante generada en  esta catástrofe, que es la vivienda. 

Lo hemos señalado en diversos escritos y cada vez que hemos tenido oportunidad. La  erupción volcánica ha sido la excusa más importante que ha tenido el Cabildo de La Palma  y otros agentes empresariales, que son los que realmente “mandan” en esta isla, para seguir tomando decisiones y ejecutando proyectos en el Valle, para consolidar  definitivamente un modelo turístico que es el responsable del colapso económico, social,  territorial y ambiental, al que se encamina, inexorablemente, nuestro archipiélago, si no lo logramos evitar. 

Es urgente y necesario parar la destrucción irreversible de gran parte del campo de lava  originado por la erupción volcánica, donde ya existen escombreras y depósitos de  vehículos pesados y maquinaria semiabandonada. Salvo algunas voces aisladas, se ha  generado un silencio cómplice y decepcionante de la universidad o entre la comunidad  científica canaria y española ante este atropello al patrimonio de la isla, que constituye  uno de los territorios más jóvenes del planeta y por tanto, de indudable interés natural y  geológico. 

Por razones administrativas, económicas y de gestión, la “tendencia natural” del Valle de  Aridane, es que se inicie un proceso de integración municipal. Más pronto que tarde, el  Valle de Aridane debe ser una sola entidad municipal y la isla en su conjunto, no debería  tener más de tres ayuntamientos. Me atrevería a aventurar, que las únicas reticencias a  este proceso, vendrían por parte de los partidos políticos. 

Es un error estratégico seguir “sorribando” nuevas fincas plataneras sobre el reciente creado malpaís. Implica seguir incidiendo en un modelo de agricultura, cuya rentabilidad  depende de ayudas europeas y que mira, exclusivamente, al mercado exterior. 

El nuevo modelo agrario debe pivotar en torno a una agricultura de mercado local, de  calidad y ecológica, adaptada a los cambios en el clima, que satisfaga las necesidades de  la población y que reduzca la gravísima dependencia alimentaria que tiene La Palma. 

Debemos ser capaces de llegar en el Valle y en el conjunto de la isla, a formalizar un  pacto por la salvaguarda del suelo agrícola o con potencialidades agrícolas, como  elemento necesario y estratégico para garantizar la autosuficiencia alimentaria básica de  La Palma. 

En este sentido, debemos denunciar el atropello que supone el Plan General de  Ordenación de Los Llanos de Aridane, al pretender arrasar con el mejor suelo agrícola de  Canarias, entre Puerto Naos y el Charco Verde y que no les haya hecho decir “esta boca  es mía”, a las asociaciones agrarias que dicen defender el sector primario. 

Se deben idear y articular medidas de carácter económico, fiscal o de otro tipo, con el  objeto de incentivar la retirada definitiva de invernaderos de las fincas plataneras en el  Valle de Aridane. 

Con relación al sector turístico alojativo y por la información que hemos podido obtener,  sólo en el suroeste de la isla, la previsión mínima de nuevas camas turísticas es la  siguiente: 

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A esta previsión de proyectos y nuevas camas, que seguro serán más, se deben añadir dos  nuevas carreteras en el Valle de Aridane y la última ocurrencia del Cabildo de plantear un  desdoblamiento de la carretera en la zona de “Los Castañeros”, en la parte alta de El Paso  o la circunvalación del núcleo urbano de este municipio y así, seguir consolidando al Valle  de Aridane y La Palma como un scalextric a escala real y de paso, seguir deteriorando de  manera irreversible, un espacio que es un referente paisajístico, ecológico y emocional en  la isla y todo ello, al servicio exclusivamente de la industria turística. 

Las nuevas camas turísticas se deben limitar a las que se generen con la rehabilitación de  inmuebles de tipología tradicional canaria o que presenten interés cultural o  arquitectónico y se hace necesario, en el marco de las competencias de las  administraciones públicas insulares, el establecimiento de una moratoria a la creación de  nuevas viviendas vacacionales, dado que su crecimiento, es una de las razones más  importantes de la crisis de la vivienda en el Valle y en la isla en su conjunto. 

Si se llevaran a cabo las pretensiones turísticas y de creación de nuevas camas por parte  de los tres municipios del Valle, sería la puntilla definitiva que agravaría la crisis social  y económica que arrastra desde hace años la comarca noroeste de la isla. Sería un proceso  similar al que supuso para municipios como Garafía, la construcción, en su momento, de  la nueva carretera y el auge del regadío en las fincas plataneras del Valle de Aridane, en  los años 60 y 70. 

Hoy por hoy, una de las mayores amenazas para gran parte de la mitad norte de La Palma, es el previsto crecimiento de la actividad turística en el litoral de Los Llanos, Tazacorte y Fuencaliente. 

Otra gestión de los residuos posibilitaría la creación de un entramado de microempresas  vinculadas a la reutilización, recuperación de materiales, el comercio local de productos  usados o la gestión con aprovechamiento económico posterior de los residuos orgánicos. 

En el ámbito del urbanismo y la ordenación del suelo, debemos tender a la concentración  edificatoria e ir abandonando la dispersión territorial, por razones ambientales,  estratégicas y eficiencia en la prestación de los servicios públicos. En este sentido, habría  que valorar la posibilidad de permitir la ampliación en altura de las nuevas edificaciones  que se construyan en los núcleos urbanos de El Paso, Los Llanos y Tazacorte.  

Todavía estamos a tiempo de reconducir esta peligrosa dinámica en el Valle y en la isla y  para ello, debemos abandonar algunas decisiones tomadas, ideas y proyectos y afrontar  otras nuevas, valientes y estratégicas, de las que se han esbozado algunas de ellas en este  escrito. Nosotros, los ciudadanos, debemos ser, como no puede ser de otra manera,  agentes participantes, activos y decisores, en este proceso. Nos va el presente y el futuro

LA PALMA
VALLE DE ARIDANE EN LA PALMA
PEDRO HIGINIO HERNÁNDEZ
PEDRO HIGINIO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ

 

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