SISTEMA COMETA: ¿De verdad nos han querido proteger? - por Antonella Aliotti
SISTEMA COMETA:
¿De verdad nos han querido proteger? - por
Antonella Aliotti
Feminista Radical Antirracista
Defensora de la Casa Común
Activista de DDHH y Sociales
COMETA, el dinero devuelto y la ley del “solo sí es sí” bajo la lupa feminista radical
1. El informe escondido sobre COMETA
En septiembre de 2025 saltó la noticia: el Ministerio de Igualdad encargó y pagó a Juristas Themis y a María Granada un informe sobre el sistema COMETA, la herramienta que calcula el riesgo de violencia de género en España.
Ese informe se entregó y señalaba fallos graves en la valoración de riesgos: carencias técnicas, problemas en el algoritmo, errores que afectan a la protección real de las mujeres.
¿Resultado? El documento nunca se publicó. Ni bajo la gestión de Irene Montero (Podemos), que lo encargó, ni bajo la de Ana Redondo (PSOE), que lo mantiene oculto.
Un informe pagado con dinero público que sigue en un cajón.
2. Canarias: millones devueltos bajo la gestión de Podemos
Entre 2019 y 2023, la Consejería de Igualdad en Canarias estuvo dirigida por Noemí Santana (Podemos), con Kika Fumero (Podemos) al frente del Instituto Canario de Igualdad.
El Gobierno actual reconoció que en esa etapa se devolvieron 15 millones de euros del Pacto de Estado contra la violencia de género por proyectos mal justificados.
Dinero que debía ir a casas de acogida, psicólogas, campañas de prevención… y que volvió a Madrid.
3. Una cadena de fallos, con distintos colores
- 2018, Coalición Canaria (CC): devolución de 5,7 millones (el 97% del dinero asignado).
- 2019-2023, Podemos en Canarias: devolución de 15 millones.
- 2025, CC-PP: apenas un 16% del presupuesto ejecutado en medio año → riesgo de repetir el error.
CC, Podemos, PP, PSOE. Distintos partidos. Mismo patrón: fondos mal gestionados, devoluciones, sanciones o infraejecución.
4. La “ley del solo sí es sí”: la gran promesa rota
La Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (2022) fue presentada como la joya legislativa de Podemos.
Prometía poner el consentimiento en el centro, unificar abuso y agresión, ampliar derechos y crear centros de crisis 24h.
Pero ocurrió lo contrario:
- Al unificar delitos, las penas mínimas bajaron.
- Se revisaron más de 1.000 sentencias, con rebajas de condenas y excarcelaciones.
- El Tribunal Supremo confirmó la retroactividad favorable a agresores.
La ley estrella se convirtió en un boomerang contra las víctimas.
5. Críticas desde el feminismo radical y juristas feministas
- Juristas feministas independientes advirtieron antes de aprobar la ley que la redacción podía provocar rebajas de condenas. No fueron escuchadas.
- Lidia Falcón denunció que era “propaganda sin técnica jurídica”.
- Silvia Carrasco señaló que mientras se presumía de la ley, faltaban recursos materiales para proteger a las mujeres.
- El feminismo radical en bloque criticó que se ignoraran las raíces estructurales de la violencia sexual: prostitución, pornografía, cultura de la violación.
- Además, la ley eliminó el delito de estupro, que protegía a las menores de 16 a 18 años frente a relaciones sexuales obtenidas mediante engaño o manipulación. Para muchas juristas feministas, esto supuso un retroceso: dejó a las adolescentes más expuestas.
6. Consecuencias reales
- Mujeres valoradas como “riesgo bajo” por COMETA que acaban asesinadas.
- Asociaciones de mujeres cerrando proyectos por falta de financiación.
- Casas de acogida insuficientes.
- Campañas de prevención inexistentes.
- Agresores sexuales con condenas reducidas o en libertad antes de tiempo.
- Brazaletes telemáticos para maltratadores: dispositivos que existen desde 2009, con capacidad para prevenir asesinatos, pero cuya implantación ha sido mínima. Muchas veces ni se solicitan por jueces ni se gestionan adecuadamente.
Un recurso útil y pagado con dinero público que no se generaliza. Resultado: mujeres que podrían estar vivas, no lo están.
7. ¿De verdad nos han querido proteger?
Podemos presentó el “solo sí es sí” como su bandera. Pero devolvió millones en Canarias, escondió un informe sobre COMETA y aprobó una ley que acabó favoreciendo a los agresores.
PSOE, PP y CC tampoco quedan limpios: devoluciones, infraejecución, opacidad.
Conviene recordar también que Podemos, mientras gestionaba Igualdad, se convirtió en el principal defensor del transactivismo en España. Esa apuesta política se tradujo en la Ley Trans y en el desvío de recursos, silenciando a feministas críticas y borrando a las mujeres del centro de las políticas públicas. Una traición más a la lucha por la protección real de las mujeres.
El feminismo lo resume claro: la causa de las mujeres ha sido usada como escaparate político, no como prioridad real.
El caso COMETA, los millones devueltos y la ley del “solo sí es sí”, la defensa del borrado de las mujeres, muestran lo mismo: ni el dinero, ni las leyes, ni los discursos han puesto de verdad la vida de las mujeres en el centro.
Desde una visión crítica de izquierda y feminista, la conclusión es amarga pero necesaria: no faltan recursos, falta voluntad política real de protegernos.
Y hasta que esa voluntad no exista, la pregunta seguirá abierta:
¿Alguna vez nos han querido proteger de verdad?