ALEMANIA: Afán militarista alemán - por Joaquín Rábago
ALEMANIA:
Afán militarista alemán
Joaquín Rábago
A despecho de su ominoso pasado con dos guerras mundiales que devastaron el continente a sus espaldas, Alemania aspira a dotarse del mayor ejército convencional de Europa.
Esto es, con permiso de polacos y ucranianos, que parecen también aspirar ese puesto.
El Gobierno del canciller federal, Friedrich Merz, como el de su predecesor, Olaf Scholz, debe para ello vencer las resistencias de la población, contagiada de un más bien difuso pacifismo.
Pero cuenta para ello con la inestimable ayuda de los medios de comunicación, que no dejan de agitar continuamente el espantajo de la Rusia “agresora” e “imperialista” de Putin.
Hasta ahora, como en tantos países europeos, el servicio militar tiene en Alemania carácter voluntario, pero Berlín pretende volver al reclutamiento obligatorio si no consigue el incremento que quiere en las filas.
En noviembre, el número de personas en servicio militar activo era de 184.000, muy inferior al que el Gobierno cree necesitar y que cifra en 260.000 como mínimo, además de 200.000 reservistas, el doble que ahora.
Por ello ha enviado un formulario a los jóvenes de ambos sexos para probar su disposición a servir voluntariamente a la patria antes de recurrir a medidas coercitivas.
De momento ofrece contratos temporales por un mínimo de 23 meses, que pueden ampliarse, dotados de salarios mensuales de 2.600 euros. A lo que se suman alojamiento y sanidad gratuitos.
Todo ello, unida a una retórica claramente rusófoba por parte de los políticos y los medios, intranquiliza al país de Putin, que sufrió el brutal ataque de la Alemania nacionalsocialista en la Segunda Guerra Mundial.
“El nuevo Gobierno alemán acelera sus preparativos para un enfrentamiento a gran escala con Rusia”, declaró el embajador ruso en Berlín, Serguéi Nechayev, al portal digital alemán Apolut.
El Gobierno alemán justifica por el contrario el fuerte incremento del gasto militar por la guerra de Ucrania, de la que políticos y medios responsabilizan exclusiva y acríticamente a Rusia.
“Con independencia de cómo acabe esa guerra, Rusia siempre será nuestro enemigo”, dijo el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul.
Este año, Alemania gastará en defensa 108.000 millones de euros, lo que equivale a un 2.5 por ciento de su Producto Interior Bruto, más del doble de lo que invirtió en 2021. Y para el año 2030, pretende elevar ese gasto hasta un 3.5 del PIB.
Según declaró a la agencia Al Yazeera Timo Graf, experto del Centro de Historia Militar de las Fuerzas Alemanas en Potsdam, muchos en el Gobierno y en el Parlamento creen que Rusia podría atacar a la OTAN el año 2029.
Da igual que el presidente ruso se haya comprometido a firmar un documento que garantice que no atacará a ningún país de la OTAN si antes Rusia no es atacada.
“Durante los cuatro años (de la guerra de Ucrania ) nos hemos comportado como sonámbulos sin entender la gravedad de la situación”, afirma Graf, cuya misión, como la de tantos expertos al servicio de las Fuerzas Armadas, es precisamente meter miedo para justificar el rearme.
Y ese miedo se agudiza precisamente ahora por el comportamiento agresivo hacia la propia OTAN de Donald Trump, de quien cada vez más alemanes dudan de que vaya a defender a Europa en caso de ataque.
Nueve de cada diez alemanes consideran perniciosa la influencia de los EEUU del republicano no sólo ya por su amenaza a Groenlandia sino también por el apoyo que prestó su Gobierno a la ultraderecha europea y en concreto al partido Alternativa para Alemania.
Los alemanes han comprendido finalmente que Trump no tiene ningún interés en ayudar a su país, afirma el general Ben Hodges ex comandante de las fuerzas de EEUU en Europa, quien no oculta su indignación con la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, en la que ve una bofetada a Europa.
Los alemanes tienen ya tan poca confianza en Washington que seis de cada diez ciudadanos desconfían incluso del escudo nuclear estadounidense y preferirían que lo sustituyese una fuerza de disuasión netamente europea.
Según el citado Timo Graf, la mayoría de los alemanes siguen valorando a la OTAN como organización defensiva, pero desconfían de que EEUU vaya a desempeñar el papel que le corresponde, por lo que preferirían una OTAN netamente europea.