América, para los “americanos” - por Joaquín Rábago
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América, para los “americanos”
Joaquín Rábago
Tomando la parte por el todo, lo que se conoce en retórica como “sinécdoque”, los estadounidenses se refieren a su país como “América” y pretenden que, en aras a la simplicidad, lo haga también el resto del mundo.
Así se toman al pie de la letra la llamada doctrina Monroe, según la cual “ América es para los americanos”, es decir sólo para ellos: los americanos del norte o, mejor dicho, los de EEUU.
Viene esto a cuenta de las amenazas del presidente Donald Trump, a Venezuela, a cuyo jefe de Estado, Nicolás Maduro, acusa sin pruebas de dirigir las redes de narcotráfico y por cuya cabeza, como si estuviéramos en una película del Far West, ofrece 50 millones de dólares.
Trump y su ministro de Asuntos Exteriores, el “halcón” de origen cubano Marco Rubio, presumieron el otro día en la Casa Blanca del hundimiento en aguas internacionales del Caribe de una lancha rápida que transportaba droga y la muerte de todos sus ocupantes.
Ni la Guardia Costera ni el Comando Sur de EEUU han ofrecido pruebas de esa acusación, y el Gobierno de Caracas habla de una foto de la lancha creada con inteligencia artificial para fingir que llevaba a bordo ese tipo de cargamento.
La simple sospecha no justifica en ningún caso un ataque de ese tipo pues si fuera así, tendríamos asesinatos en el mundo todos los días, criticó el presidente colombiano, Gustavo Petro, en muestra de solidaridad con el país vecino.
En realidad, lo de la conexión del Gobierno venezolano con las drogas o la defensa de los derechos humanos atropellados por el “régimen” de Maduro son sólo pretextos porque lo que interesa de verdad a Washington es el petróleo, que considera suyo.
Al mismo tiempo, Estados Unidos pretende con sus últimas acciones militarizar el Sur del Caribe en un intento evidente de intimidar a los gobiernos de la región, entre los que está también el actual colombiano.
Trump pretende continuar la política de cañoneras del siglo XIX, pero el mundo ha cambiado mucho desde entonces como demuestran la creación del grupo BRICS y su clara aspiración a un nuevo orden multilateral.
El petróleo ha sido siempre la mayor riqueza de Venezuela y hace ya un siglo, entre 1918 y 1928, sólo en el estado occidental de Zulia se extraían 264 millones de barriles por un valor total de 300 millones de los que nada más que un 3 por ciento se quedaba en el país.
El resto era para las compañías petroleras estadounidenses, y ésa es la situación a la que parece querer volver con sus amenazas militares el baladrón de la Casa Blanca.
Estados Unidos produce actualmente en torno a 17 millones de barriles diarios, todo un récord, pero quiere más. Y presiona por todos los medios a Caracas a fin de a conseguir una licencia lo más ventajosa posible para el gigante petrolero Chevron.
Y es que EEUU ha visto siempre el petróleo venezolano como un recurso propio y no tolera que el Gobierno de Caracas le ponga sus condiciones.
Eso, y no la defensa de los derechos humanos, también un pretexto para forzar un cambio de régimen, es lo que quiere en el fondo Washington.