UCRANIA: Se estrecha el cerco en torno a Zelenski - por Joaquín Rábago
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UCRANIA:
Se estrecha el cerco en torno a Zelenski
Joaquín Rábago
Con la caída de su poderoso número dos, el jefe de su gabinete, Andrii Yermak, investigado por corrupción, se estrecha el cerco en torno al propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Dimite el asesor más cercano de Zelensky en medio de un escándalo de corrupción en Ucrania BBC
Son numerosos los personajes de su círculo más íntimo detenidos o huidos al extranjero, comenzando por el supuesto cabecilla de la trama, Timur Mindich, y a los que se acusa de cobro ilegal de comisiones relacionadas con la empresa de energía atómica Energoatom.
La guerra con Rusia va cada vez peor para las fuerzas armadas ucranianas, y los periódicos que hasta ahora siempre han defendido al régimen de Kiev no tienen más remedio que hacerse eco del último escándalo.
Que la corrupción era una grave lacra de la política ucraniana es algo que se sabía desde siempre, pero que se ocultó cuidadosamente tras la invasión rusa del país en respuesta al derrocamiento del presidente legítimo Viktor Yanukóvich en el llamado Euromaidán.
A partir de entonces había que presentar a Ucrania como una democracia que lucha por defender los valores europeos sin que importase la prohibición de los medios críticos, la ilegalización de los partidos prorrusos o la persecución de la cultura y la lengua de Tolstoi o Dostoyevski, que, sin embargo, hablan millones de ucranianos.
Que todo esto estuviese en abierta contradicción con los valores democráticos europeos que supuestamente defendía el Gobierno de Kiev no parecía importar a nuestros políticos. Y denunciarlo era exponerse a ser tachado inmediatamente de “putinista”.
Hay quien dice que el estallido del último y monumental escándalo de corrupción tiene mucho que ver con el cansancio del Gobierno del presidente Donald Trump con la obstinación de Zelenski de proseguir una guerra que debería saber desde hace ya tiempo que tiene perdida.
Obstinación que comparte con la mayoría de los dirigentes europeos, que, cegados por una irracional rusofobia, siguen insistiendo en que Ucrania puede ganar o al menos infligir un daño suficiente a Rusia.
Y hay que preguntarse si realmente importa tanto a esos dirigentes como dicen la vida de los ucranianos o puede mucho más la negativa a reconocer que los miles de millones que ha costado esa guerra a los europeos no han servido para nada
Y que de lo que se trata ahora es, como vemos, de utilizar “la amenaza rusa” para impulsar el Programa de la Industria Europea de Defensa (EDIP por sus siglas en inglés) con el que Bruselas trata de sacar al continente de su actual crisis económica.
Como señala la eurodiputada alemana del partido Die Linke (La Izquierda), Özlem Demirel, el programa últimamente aprobado por el Parlamento Europeo significa “la transición a la economía de guerra”.
Pues no se trata sólo de los 1.500 millones que saldrán del presupuesto comunitario, sino que cada Estado miembro podrá poner más dinero.
Y hay previstos mecanismos por los cuales tanto la Comisión Europea como los distintos Gobiernos podrán obligar a las empresas, también las del sector civil, a dedicarse, llegado el caso, a la producción de armamento.
Según Die Linke, ese programa es ilegal porque vulnera el artículo 41.2 del Tratado Europeo, que estipula que los gastos derivados de operaciones militares no podrán financiarse con cargo al presupuesto comunitario.
Artículo que se vulneró ya en la guerra de Ucrania porque las ayudas bélicas se disfrazaron de “política industrial activa” o se financiaron desde el bautizado con lenguaje orwelliano “Fondo Europeo de Apoyo a la Paz”.