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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Obsesionados con Rusia, los europeos se olvidaron de otra dependencia - por Joaquín Rábago

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Recientes de Joaquín en La casa de mi tía:

 

Obsesionados con Rusia, los europeos se olvidaron de otra dependencia

Joaquín Rábago

Hicieron demasiado caso los dirigentes europeos del Gobierno de Washington, que les advirtió de su excesiva dependencia de la energía rusa, y se olvidaron de otra peligrosa dependencia: la militar, tecnológica y financiera de EEUU.

STARMER STUBB ZELENSKI TRUMP MACRON MELONI MERZ RUTTE
STARMER STUBB ZELENSKI TRUMP MACRON MELONI MERZ RUTTE

Los estadounidenses perseguían sus propios intereses, que no eran otros que mantener en el redil a los países europeosofreciéndoles su escudo protector, pero exigiéndoles al mismo tiempo financiar,  sobre todo con la compra  de armas, su defensa.

BASES USA EUROPA
BASES USA EUROPA

Había que seguir agitando el espantajo de la amenaza rusa porque para EEUU lo más importante era evitar un acercamiento Europa y la Rusia de Vladimir Putin.

Y la guerra de Ucrania, atribuida por Occidente exclusivamente a las ansias expansionistas del líder ruso y en ningún caso a una respuesta de éste a la ampliación de la OTAN frente a lo acordado con Washington tras la caída del muro de Berlín, sirvió perfectamente a ese propósito.

Con ayuda sobre todo de la tradicionalmente rusófoba Gran Bretaña y la que Donald Rumsfeld llamó la Nueva Europa, es decir los países que pertenecieron al Pacto de Varsovia, EEUU consiguió su objetivo de aislar a Rusia, cortando las fuentes de suministro de la industria alemana, que eran una de las claves de su competitividad.

La voladura de los gasoductos Nord Stream, de propiedad ruso-germana, vieja obsesión  de EEUU y sus aliados de la Nueva Europa como Polonia y las pequeñas Repúblicas Bálticas, fue determinante para el objetivo de dominación hegemónica de los estrategas de Washington.

NORDSTREAM
NORDSTREAM

Y se llegó así a la segunda presidencia de Donald Trump, un político psicópata, profundamente ignorante y vengativo que nunca perdonó a los líderes europeos que hubieran apoyado a los demócratas de Joe Biden en la campaña a la Casa Blanca.

El republicano desprecia claramente a los gobernantes europeos, a los que considera con razón débiles y ha humillado cada vez que ha podido, sobre todo ahora con su amenaza de quedarse con Groenlandia, territorio de un  aliado.

Sus argumentos de que Dinamarca, país al que pertenece, no es capaz de garantizar la seguridad de la isla frente a rusos y chinos, no hay nadie en su sano juicio que se los crea, pero eso le da absolutamente igual a Trump.

Sabe que los aliados europeos no tienen fuerza suficiente para oponerse militarmente a sus designios y que nadie además va a acudir en su ayuda, por lo que no tendrán más remedio que ceder a sus pretensiones.

Los europeos se encuentran ahora por su propia culpa, o mejor dicho por la de sus dirigentes, en el peor de los mundos: con unos Estados Unidos que los desprecia y una Rusia a la que se ha convertido en enemiga y que sin duda estará sintiendo en lo que los alemanes llaman “Schadenfreude” (sádica alegría) por lo que les pasa.

Y lo único que parece ocurrírsele ahora a nuestros dirigentes es buscar la forma de  calmar al voraz monstruo de la Casa Blanca,  ofreciéndole lo que quiera en Groenlandia salvo su cambio de propiedad, pero haciéndole ver al mismo tiempo que pueden responder a ese chantaje con sus armas, que no son pocas, dada la profunda imbricación entre sus respectivas economías.

Lo que en ningún caso cabe esperar de esos gobernantes es que se replanteen si la estrategia de aislar a una potencia nuclear y rica en recursos como es Rusia y convertirla en un país enemigo era la más adecuada.

Y si en lugar de apostar por el rearme acelerado y cada vez más costoso frente a Putin como  con creciente insistencia hacen ahora, no habría sido mejor apostar por la diplomacia y la distensión como hizo Alemania durante la Guerra Fría.

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO

 

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