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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Las ocultaciones y mentiras del Donald y su cruzado Hegseth - por Joaquín Rábago

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Las ocultaciones y mentiras del Donald y su cruzado Hegseth

Joaquín Rábago

El presidente Donald Trump y su igualmente fanfarrón ministro de la Guerra, Pete Hegseth, presumen de que EEUU ha aniquilado la aviación, la armada y la defensa aérea de los iraníes.

TRUMP HEGSETH
TRUMP HEGSETH

Prefieren callar, sin embargo, la destrucción de una docena de vehículos aéreos no tripulados de combate y reconocimiento tipo Reaper, de un avión cisterna con seis ocupantes, de los tres aviones de combate F-15 derribados en Kuwait por fuego amigo, del aterrizaje de emergencia de un F-35 atacado por los iraníes o del incendio en el portaaviones Gerald Ford.

La Guardia Revolucionaria Iraní decidió en un principio poner el foco de sus contraataques,  más que en el propio Israel, en los aliados regionales de la superpotencia, en sus infraestructuras energéticas, en sus intereses tanto militares como civiles.

El objetivo que se propuso Teherán era dinamitar el modelo de negocios de esos países  a los que considera traidores de la causa árabe e islámica: la estabilidad  tan necesaria como base de centros financieros, de la industria inmobiliaria y la turística.

Es significativo que poco más del 50 por ciento de los ataques hayan sido contra blancos en los Emiratos Árabes Unidos, más incluso que los dirigidos  en un primer momento contra el agresor Israel.

Cerca del 19 por ciento estuvieron dirigidos contra Kuwait, poco más del 12 por ciento, contra Arabia Saudí, un 9.3 por ciento contra Baréin y un 7.3 por ciento contra Katar. Lógicamente esos porcentajes han variado desde entonces.

ATAQUES IRÁN AL 4 DE MARZO, CNN
ATAQUES IRÁN AL 4 DE MARZO, CNN

Irán ha destruido instalaciones con su lluvia de misiles y de drones militares de EEUU en todos ellos así como en Jordania, otro de los más estrechos aliados de Washington y cuya monarquía ha sido siempre traidora a la causa palestina.

Por culpa de esos ataques, los aviones de reconocimiento estadounidense no pueden seguir utilizando muchas de esas bases y han de recurrir a las de los países europeos que se lo autorizan, por ejemplo, el Reino Unido, con las inevitables consecuencias desde el  punto de vista logístico.

A todo ello se suma el control absoluto del estrecho de Ormuz por las fuerzas iraníes, que sólo dejan pasar los cargueros de países amigos como Rusia, China y otros del grupo BRICS.

Irán llevaba décadas preparándose para un posible ataque de su archienemigo, Israel, y había estudiado otras guerras de Oriente Medio como la de la OTAN contra el Irak de Sadam Husein.

 Y así desarrolló una estrategia basada en un tipo de guerra asimétrica con autonomía de decisión y descentralización tanto del  arsenal como de la producción armamentística, todo ello oculto en profundos túneles subterráneos distribuidos por la geografía de ese inmenso país.

Teherán es plenamente consciente de la inmensa superioridad de las fuerzas enemigas, sobre todo de la aviación, pero también que les será a los dos países agresores doblegar a los iraníes sólo a base de bombardeos aéreos.

Irán sólo tiene que mostrar capacidad de resistencia, de absorción de los golpes del enemigo,  y tanto sus fuerzas armadas como su población, acostumbrada al sacrificio e incluso al martirio como predica su rama del islam, parecen preparadas para ello.

Si quiere conseguir algo,  Estados Unidos no tendrá más remedio que recurrir a una invasión terrestre, y así el Pentágono ha decidido el envío desde Okinawa en Japón y desde San Diego (California) de buques de asalto anfibio que, en coordinación con los medios de combate aéreo, tratarán de ocupar la isla clave de Kharg, en el Golfo Pérsico.

No será tarea fácil, Irán tiene abundantes misiles y drones para atacar masivamente desde la costa esas unidades navales en cuanto se acerquen al Golfo Pérsico, y la cuestión es si Trump se atreverá a cargar con las consecuencias políticas que tendrían las inevitables pérdidas humanas entre sus militares.

Pese a la abrumadora propaganda de los medios, sobre todo de la televisión, el entusiasmo de los estadounidenses con esa guerra está en mínimos, a diferencia de lo que ocurrió en su día allí con la de Irak.

Y también pese a sus continuas bravuconadas, Trump parece temer cada vez más la posibilidad de perder,  frente a los demócratas,  las próximas elecciones de medio mandato, en noviembre, y verse sometido a un “impeachment” o proceso de destitución por el Congreso.

Hasta los comentaristas de la ultraderecha cristiana  con millones de seguidores como Nick Fuentes consideran que, al violar las promesas pacifistas de su campaña electoral, el Presidente ha hecho ya motivos más que suficientes para ser destituido.

NICK FUENTES
NICK FUENTES

A la dimisión del jefe de la lucha antiterrorista del país, Joe Kent, por desacuerdo profundo con la guerra,  podría seguir, si es consecuente, la de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, que negó el otro día en el Congreso que Irán estuviese próximo a conseguir la bomba nuclear, como afirmaron EEUU e Israel para justificar su operación militar.

JOAQUÍN RÁBAGO
JOAQUÍN RÁBAGO
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